Propuesta para reducir impuestos levanta discusión sobre “lucha de clases”

En medio de posturas a favor y en contra, el Presidente iniciará este viernes una gira de dos días por Virginia para seguir promoviendo su plan de recortes
Propuesta para reducir impuestos levanta discusión sobre “lucha de clases”
El plan de Obama consiste en extender otro año los recortes de impuestos aprobados durante la presidencia de George W. Bush, pero sólo para quienes ganan menos de $250,000 anuales.
Foto: Archivo

WASHINGTON – El presidente, Barack Obama, emprenderá este viernes una gira de dos días por Virginia para seguir promoviendo su plan de recortes fiscales que, según expertos consultados hoy por Efe, tiene ganadores y perdedores y atiza el debate sobre una “lucha de clases”.

El plan de Obama consiste en extender otro año los recortes de impuestos aprobados durante la presidencia de George W. Bush, pero sólo para quienes ganan menos de $250,000 anuales -el 98 % de los estadounidenses y el 97 % de los pequeños empresarios.

Joseph Rosenberg, analista del Centro de Política Tributaria (TPC, en inglés), consideró que “los ganadores son el 98 % y los perdedores el 2 %”, tomando en cuenta que los impuestos aumentarían para el 2 % de hogares con ingresos más altos.

“No olvidemos que los impuestos están a su nivel más bajo en la historia y tendrán que aumentar para alinearse con las necesidades de gastos del Gobierno federal, y lo que el presidente está proponiendo son recortes muy significativos”, dijo.

Rosenberg opinó que la creación de empleos y una recuperación económica “más robusta” vendrá determinada por la demanda de productos y la consiguiente expansión de la producción.

Pero Donald Siegel, decano de la Facultad de Negocios de la Universidad de Albany en Nueva York, discrepó con Obama en torno a la definición de quién es rico y aseguró que su plan “va a eliminar empleos, no generarlos”.

“Muchos de los que ganan más (de esa suma) son pequeños empresarios, y un aumento de impuestos abollará sus planes de expansión”, dijo Siegel en entrevista telefónica.

“(Obama) está haciendo esto como parte de su estrategia electoral para mostrar que está siendo agresivo con su plan de cobrar más impuestos a los ‘ricos’, pero esto va a golpear a gente que vive en zonas urbanas o suburbanas con alto costo de vida”, advirtió Siegel, al mencionar ciudades como Nueva York, Boston, Los Ángeles o San Francisco.

Según el Censo, en 2010, unos 2,5 millones de hogares, de un total de 118,7 millones, tuvo ingresos superiores a los $250,000 anuales, mientras que el ingreso medio fue de 49.445 y en los hogares hispanos esta cifra fue de $37,759.

Obama prevé continuar su mensaje económico en una gira de dos días por el sur de Virginia, un estado clave para su búsqueda de un segundo mandato.

Esta semana, Obama ha difundido su plan en Iowa y mediante entrevistas con canales de televisión de estados donde la contienda se prevé reñida, entre éstos Florida, Carolina del Norte, Nuevo Hampshire, Iowa, Wisconsin y Nevada.

Obama se presenta ante la opinión pública como paladín de la clase media y acusa a su rival republicano, Mitt Romney, de defender los intereses de los ricos.

Según el mandatario, los ricos no necesitan recortes fiscales y ese dinero debería invertirse en áreas como la educación y la infraestructura y para reducir el déficit.

Pero su plan profundiza los choques con republicanos y grupos conservadores afines, que lo ven como abono para una “lucha de clases” y un síntoma más de la “enfermiza” expansión del Gobierno.

La campaña de Romney cree que el plan de Obama es una “mala idea” que “aumentará los impuestos para las familias, los creadores de empleos y los pequeños negocios”.

El presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano John Boehner, lo ha tachado como una propuesta “quijotesca” que ya ha sido rechazada antes por el Congreso.

Si el Legislativo no prorroga los recortes tributarios de Bush que vencen a finales de 2012, muchas familias de clase media afrontarían un aumento de impuestos de hasta $2,200, según la Casa Blanca.

Tras extensas negociaciones con la Casa Blanca, el Congreso aprobó una prórroga de dos años en diciembre de 2010 y ahora, ante la volatilidad del asunto en pleno año electoral, los expertos vaticinan que el Congreso probablemente espere hasta después de los comicios de noviembre para programar un voto definitivo.