Buscan el nuevo rostro de la izquierda

La izquierda mexicana replantea su futuro
Buscan el nuevo rostro de la izquierda
Para muchos Andrés Manuel López Obrador es parte central del cambio, para otros, ha impedido el surgimiento de nuevos líderes.
Foto: Archivo / La Opinión

MÉXICO, D.F.- En medio de una batalla electoral por invalidar las elecciones, la izquierda mexicana se replantea su futuro político con miras a consolidarse como una fuerza democrática incluyente sin confrontaciones que obliga a un cuestionamiento: ¿debe el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador (AMLO) seguir al frente de la segunda fuerza del país?

Entrevistados por La Opinión, líderes de diversas corrientes revelan diferencias y coincidencias sobre la figura del dirigente, pero también sobre las reformas de Estado que podrían transformar el país, la autocrítica, su acercamiento con las clases altas y los empresarios, la justicia y la tan anhelada presidencia de la República.

Para Jesús Martín del Campo, ex dirigente del movimiento estudiantil del 68 y consejero emérito del Partido de la Revolución Democrática (PRD), López Obrador es un personaje imprescindible en las batallas de México “contra la ilegalidad” y no un “lastre” que ha arrastrado a la izquierda a dos derrotas electorales consecutivas en 2006 y 2012.

“No estamos en segundo lugar sino en primero, pero nos han robado constantemente la elección, la decisión de la población”, insiste para secundar el discurso de AMLO y sus acusaciones al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, sobre la compra y coacción de voto presuntamente con dinero de procedencia ilícita.

Lejos del presente inmediato, Graco Ramírez, fundador de partidos socialistas que empujaron la creación del PRD y recientemente electo gobernador de Morelos, la apuesta de la izquierda debe ir más allá de liderazgos de una sola persona.

“Así se pensaba en los siglos XIX y XX, pero hoy los jóvenes quieren cambios sin partidos ni caudillos como lo ha expuesto el movimiento estudiantil Yosoy132 que no quiere líderes, sino estructuras horizontales que no se corrompan”, dijo en entrevista telefónica.

“Ya no se trata sólo de quién es el más honrado, ni sacrificado, ni el que más aboga por el país, sino de incluir: la inclusión es el gran pendiente”.

Ramírez, ex senador y diputado que creció en las izquierdas, lamenta que los empresarios aún no se sientan parte del proyecto de las fuerzas políticas como el PRD, el Partido del Trabajo o Convergencias que buscan una mayor equidad social como vía de progreso.

En las pasadas elecciones, AMLO logró sumar a figuras empresariales como Fernando Turner, presidente de la compañía fabricante de partes de automóvil Katcon, a quien promueve como secretario de Economía en un hipotético gabinete, y a Adolfo Hellmund, miembro de la Asociación Nacional de Empresarios Industriales, ambos oriundos de Monterrey, Nuevo León (norte), pero fueron los menos.

Jesús Zambrano, presidente Nacional del PRD, coincide con Graco Ramírez sobre la falta de atención de las izquierdas a los hombres de negocios, pero difiere cuando se trata de los líderazgos por carisma “son activos” y “un capital político que debemos aprovechar”, precisa.

Zambrano es uno de los pocos dirigentes provenientes de movimientos guerrilleros -fue preso político en los años 70- como miembro de la Liga Comunista 23 de Septiembre- que aún se encuentran en activo: ha sido diputado y varias veces funcionario en el Gobierno del Distrito Federal y hoy por hoy tiene ya una agenda clara de lo que será el papel de la izquierda más allá de la disputa en tribunales electorales.

“Vamos a ser un dique en la Cámara de Diputados”, comentó como representante de la segunda fuerza con la que tendrá que contar el PRI para sacar adelante reformas estructurales como la Energética y Laboral.

“No vamos a permitir la privatización de Pemex ni impuestos generalizados sobre alimentos y medicinas”, advirtió.

Ramírez matiza la oposición: prevé una búsqueda “de alianzas políticas” sobre temas en común que eliminen “cercos de intereses” que vienen de antaño como el corporativismo sindical –abuso de los líderes sobre los gremios- que considera “un agobio” que estorba a los trabajadores y perjudican el crecimiento del país.

“El PAN (Partido Acción Nacional, que gobernó los últimos 12 años) no quiso tocar a los sindicatos por temor a una crisis, pero es un hecho que estorban y debemos buscar una fuerza política para limpiarlos”.

Para los críticos como Patricia Olamendi, fundadora del desaparecido Partido Mexicano Socialista y del PRD (partido que dejó recientemente), la limpieza debe empezar por el interior de la izquierda, si busca en el futuro ser respetada.

“Ahora se queja de fraude electoral, pero cuando debió impulsar los cambios que hubieran evitado ese escenario, les dio la espalda: no avaló ni órganos ciudadanos, ni transparencia, ni prohibió el clientelismo porque también hacen uso de dádivas para comprar el voto”, dijo. “Son unos hipócritas”.

Para Olamendi, la tragedia de las izquierdas empezó cuando el PRI se apropió del PRD e impuso los mismos métodos antidemocráticos con personajes del antiguo régimen.

Actualmente uno de los hombres más cercanos de López Obrador es Manuel Bartlett –ganó una senaduría de representación proporcional por el PT- el responsable del primer fraude contra la izquierda, en 1988, cuando tiraron el sistema para que Carlos Salinas se impusiera a Cuauhtémoc Cárdenas.

“Hay cuadros de la auténtica izquierda que deberían ser recuperados para un mejor futuro”, sentencia Olamendi.

En 2013, PRD, PT y Covergencia buscará fortalecerse electoralmente en los 14 estados donde habrá elecciones. ‘La unidad es la apuesta’, dijo Zambrano.