La sociología del dinero

Algunas de nuestras emociones y experiencias pueden retorcer nuestras decisiones y llevarnos por el mal camino financiero.

Para evitarlo, es necesario comprender la sicología que produce algunos de los errores más generalizados que cometemos con relación al dinero.

Por ejemplo, los propietarios de viviendas pagan altas primas en seguros de casas, pero solo el 7% de ellos hace reclamaciones a sus aseguradoras. Y una inmensa mayoría de ciudadanos prefiere tener su dinero en cuentas de ahorros donde ganan un mínimo de interés.

Efectivamente, hasta los que más parecen saber sobre asuntos del bolsillo caen en trampas que, según los economistas del comportamiento, pueden explicarse a través de la sicología. Y crear conciencia sobre los errores que cometemos con nuestro dinero nos ayudará a no repetirlos y salir hacia adelante con nuestras finanzas en buen estado. Estas son algunas de esas equivocaciones más comunes:

Un error típico es guardar el dinero en una cuenta de ahorro al 3% de interés mientras se mantiene un saldo alto en una o más tarjetas de crédito a las que hay que pagar el 15%, o preferir no comprar un auto nuevo para ahorrarse la letra mensual pero pagar facturas estratosféricas al mecánico para mantener un auto super viejo. Esos son errores de “contabilidad mental”. Los números se hacen en la cabeza, no en papel, donde la realidad podría hacernos cambiar de comportamiento.

Hay quienes prefieren tener mucho dinero en una cuenta de money market -donde se gana poco interés, pero se disfruta de total seguridad- en vez de arriesgar un poco más en acciones. Y por ejemplo, evitamos a toda costa los cuatro dólares de diferencia en el precio de dos productos similares, pero evitamos el producto que quizá cuesta más, tiene mayor calidad y trae un cupón de descuento de cuatro dólares -odo porque este descuento requiere llenar un formulario y enviarlo por correos antes de recibir los cuatro dólares-. Como solo podemos evitar las pérdidas que resultan muy evidentes, tenemos la tendencia a concentrarnos en lo inmediato.

Más de dos tercios de los que vivimos en este país no tenemos seguro de vida. La gran realidad es que las personas entre 35 y 65 años tienen un mayor riesgo de lesionarse seriamente y no poder trabajar por un tiempo considerablemente largo que morir. Sin embargo, sólo un tercio de los que caen dentro de esas edades tienen seguro de incapacitación. Según los sicólogos, esto es así porque uno piensa en lo peor que puede pasar y no en lo que tiene mayor probabilidad de ocurrir.

La mayoría de las personas no se sientan a hacer un presupuesto mensual o no se inscriben en el plan 401(k) de retiro financiado por la empresa, o no hacen la contribución necesaria para obtener la parte que brinda el empleador. ¿Por qué? Porque queremos el fruto inmediato; no queremos esperar el tiempo de cosechar.

Seguir al rebaño es otro error financiero común que se debe a la fuerza que los otros ejercen sobre nuestras ideas y decisiones. Por eso, muchos ahora compran acciones de etanol; después de todo, todo el mundo cree que ahí están las ganancias. Y ese “todo el mundo” está constituido por nuestros amigos y nuestra familia. Ninguno de ellos es experto en finanzas, pero nos dejamos llevar por lo que dicen y hacen.