Las parteras están de moda

Más mujeres optan por tener a sus hijos al natural y regresan a esta costumbre.
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Las parteras están de moda
La partera Laura Jenson y una paciente, en el centro médico Alivio, en Chicago.
Foto: Belhú Sanabri / La Raza

Chicago – Sonia Gómez, de 28 años, tiene dos hijos y en pocas semanas dará a luz a su tercer bebé. Ella, al igual que en su segundo embarazo, eligió una vez más que la asistiera una partera porque tuvo una excelente experiencia.

“Cuando comencé con las contracciones en mi segundo embarazo, la partera me hizo masajes, me dejó caminar por un tiempo y luego me metió al agua a una temperatura caliente”, dijo.

Esto me ayudó mucho porque casi no sentí dolor en el trabajo de parto; me sentía tan bien que mi esposo me dijo que no parecía que acababa de dar a luz”, contó la mujer.

“Ahora espero alumbrar a una niña y quiero tenerla de la misma manera”, testificó Gómez.

Las parteras han existido desde épocas ancestrales, tanto en América Latina como en el resto del mundo y a pesar de la modernidad y de la era tecnológica, la práctica de las parteras aún continúa vigente.

“La mujer tiene derecho a elegir si se pone en manos de un médico o de una partera. Nosotros no queremos imponer nada, sino más bien que las madres decidan cuál es la opción que mejor les convenga”, dijo Carmen Velásquez, directora del centro médico Alivio en Chicago.

Según Laura Jenson, partera certificada del departamento de obstetricia y partería de Alivio, “aquí no se trata de decir quién es mejor (parteras o doctores) en este trabajo, ya que simplemente es una forma distinta de pensar en el embarazo”.

Las parteras certificadas de Alivio realizan la labor de parto a las mujeres gestantes en el Hospital Mercy (Chicago) y actualmente hay siete parteras y tres ‘doulas‘. Calculan que un 95% de las pacientes que atienden estas mujeres en dicho centro médico son hispanas.

La ‘doula‘ es una persona que brinda soporte emocional a las mujeres que van a dar a luz y recibe una certificación para este quehacer.

“Ellas no toman decisiones, no hacen tactos vaginales, no determinan cuándo debería colocarse una (inyección) epidural. Pero, son las que van a su casa para determinar cuándo la futura madre debería ir al hospital y cuando están en el hospital, permanecen ahí para ayudarla a tranquilizarse y darle ánimos durante todo el proceso”, explicó Jenson.

Una vez que las mujeres viven la experiencia de tener a sus hijos bajo los servicios de una partera, les cambia la forma de pensar acerca del parto natural, afirman las entrevistadas.

La mujer gestante que desee ponerse en manos de una partera debe gozar de buena salud y su embarazo no tiene que ser de alto riesgo; por ejemplo, no presentar problemas de preeclampsia, diabetes, problemas genéticos en el bebé, ni pueden haber tenido más de dos cesáreas ni esperar un parto múltiple.

“Las parteras certificadas sí que damos medicamentos, apoyamos el trabajo de parto natural; pero el trabajo de parto no es para mí, es para la mujer así que nosotros respetamos su decisión si es que quiere que se le coloque una epidural, ella a lo mejor podría evitar así una cesárea”, aclaró Jenson.