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Estafan a latinos desde el exterior

Unos 1,000 propietarios de viviendas fueron defraudados por un grupo que simulaba ser una agencia dedicada a la modificación de préstamos hipotecarios.

“Nunca pensé que nos pudieran engañar así”, dice Jesús Sandoval, un residente de Utah que pagó 2,500 dólares a una banda de estafadores en República Dominicana que simulaba ser una agencia de Chicago que se dedicaba a la modificación de préstamos hipotecarios.

Todo el engaño se hizo a través del Protocolo de Voz en Internet (VoIP), un moderno sistema que ha permitido a delincuentes que operan desde el extranjero usar números telefónicos que inician con los códigos de área de ciudades de Estados Unidos.

Así cayeron unos 1,000 propietarios de viviendas en Carolina del Sur, Nueva York, Texas, Idaho, Colorado, Florida, Oklahoma y otros estados. Las autoridades están buscando víctimas en California.

No está claro cómo es que “Freedom Companies” supo qué personas tenían problemas con el pago de sus casas o estaban a punto de perderlas, información que usó para ofrecerles asistencia falsa a cambio de un pago inicial de 1,000 dólares. Se calcula que obtuvieron casi dos millones de dólares en tres años.

“Yo creí que todo era legal, porque me la platicaban bien”, cuenta Sandoval, de 61 años y originario de Jalisco, México. A él le prometieron reducir la tarifa mensual de su casa, de 1,100 a 600 dólares. Lo convencieron fingiendo que estaban afiliados a programas federales. Primero pagó 995 dólares, pero después le pidieron 1,495 dólares más para cerrar el simulado proceso y le recomendaron que dejara de pagar la hipoteca al banco. Sandoval les seguía creyendo porque nunca dejaron de llamarle para informarle el avance del caso.

Del mismo modo estafaron al señor Augusto Robles, quien vive en Salt Lake City, Utah. “La oferta que me hicieron fue tentadora”, cuenta este hombre de 62 años y oriundo de Perú. Él les envió un cheque por 995 dólares. Hace unos días, una investigación de la Comisión Federal de Comercio (FTC) desarticuló las trampas de “Freedom Companies”, logrando que una corte federal congelara las cuentas bancarias de David Preiner, supuesto propietario de las seis empresas ligadas a la estafa.

“Sólo les mandaban formularios, algo que las personas pudieron obtener de manera gratuita”, indicó Roberto Menjivar, investigar de FTC. “La compañía dirigía las acciones contra personas que estaban teniendo problemas pagando sus mensualidades y se aprovecharon de su situación económica”, dijo.

Rigo Reyes, representante del Departamento de Asuntos del Consumidor del condado de Los Ángeles, explica que este tipo de delitos son conocidos como “crímenes de afinidad”, ya que ocurren cuando existe una relación cultural entre el estafador y la víctima. “Los engañan fácilmente porque creen que no es posible que pase esto, porque casi son de la misma familia”, explicó.

En 2005, el gobierno federal también desmanteló una red de estafadores de Costa Rica que ofrecía franquicias para vender café. Ellos usaron el servicio VoIP para fingir que sus oficinas estaban en Las Cruces, Nuevo México.

La FTC ha detectado en Los Ángeles un nuevo método en este tipo de trampas: los ladrones envían cheques, que corresponden al falso pago de impuestos del premio, para que las víctimas los depositen en una sucursal bancaria y luego les manden esa cantidad. “Pero a las dos o tres semanas el banco les llama para decirles que el cheque rebotó”, alertó Reyes.

Para entablar una queja ante la FCT llame al teléfono 1-877-382-4357 o visite el sitio http://www.ftc.gov.

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