Extinguen fuego que cobró vida de 41 en refinería venezolana (Fotos)

Más de dos días después de la explosión que cobró la vida de 41 personas e hirió a 151, las autoridades lograron extinguir el fuego que consumió una refinería venezolana
Extinguen fuego que cobró vida de 41 en refinería venezolana (Fotos)
Extinguir el fuego tomó más tiempo del estimado inicialmente por las autoridades.
Foto: EFE / Yunior Lugo

PUNTO FIJO, Venezuela – Los pobladores de los alrededores de la refinería de Amuay, una de las mayores del mundo, recibieron hoy con alegría la noticia de las autoridades de que se logró extinguir el fuego en los tres tanques, más de dos días después de la explosión que mató a 41 personas e hirió a 151.

Tras intensas labores los bomberos controlaron el fuego que se registró en los tanques de combustible de la instalación petrolera, confirmó hoy el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez.

Extinguir el fuego tomó más tiempo del estimado inicialmente por las autoridades. Ramírez dijo el sábado que la petrolera estatal sería capaz de reanudar las operaciones de la refinería en un plazo máximo de dos días.

“Hemos cumplido y se ha extinguido este fuego y ahora vienen todas estas tareas posteriores, evaluación, aseguramiento de toda el área”, dijo Ramírez a la cadena regional Telesur al anunciar que en “dos días” más esperan reactivar las operaciones en la refinería que forma parte del Centro de Refinación de Paraguaná, en el estado occidental de Falcón.

El ministro explicó que los equipos de bomberos continuarán trabajando en el área vertiendo espuma hasta enfriar los tanques por completo y que luego se procederá a la recuperación de los contenedores de combustible.

“Ahora hay que revisar todas las líneas, todas las conexiones, todas las válvulas”, agregó.

Ramírez, quien también se desempeña como presidente de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), aseguró que este incidente no ha afectado “para nada” la capacidad de despacho del complejo petrolero que puede enviar hasta 1,2 millón de barriles de crudo diarios.

“Qué felicidad más grande, nos sentimos felices después de tantos días de angustia y miedo, por fin no vemos ese candelero ahí frente a nuestras casas”, dijo Hilda Castellanos, ama de casa de 48 años, quien relató que a partir de las 02.30 (0700 GMT) del martes, “empezamos a ver como la llama se hacía cada vez más chiquita”.

“Le damos gracias a Dios que estamos vivos y yo como un líder de la comunidad de Alí Primera”, una barriada obrera aledaña a la refinería de Amuay.

Los bomberos, con sus uniformes amarillos oscurecidos por el humo, estaban abocados por completo a la tarea de enfriar los tanques hasta que desaparezca el riesgo de que las altas temperaturas desencadenen una combustión de los hidrocarburos. A ratos desaparecía del firmamento el humo que emana de los tanques. Con el pasar de las horas, la desaparición del humo se hacía más prolongada.

Las escenas de pobladores sonrientes, conversando animadamente en las calles, contrastaba con el desolador ambiente de la noche anterior, cuando en las calles del Alí Primera y el vecino sector de La Pastora, localizado justo frente a los depósitos en combustión, reinaba el silencio en casas a oscuras.

Algunos de los residentes del lugar optaron por abandonar la zona, temerosos de que con la irrupción de un tercer incendio el fuego llegase finalmente a sus hogares, ya maltrechos, con las paredes agrietadas y las rejas retorcidas por la onda expansiva de la explosión del sábado.

“Hay que agradecer que ya hay más tranquilidad, aquí en el sector los dos primeros días era catastrófico, teníamos mucha angustia por todas las cosas que pasaron, mucha gente se fue, abandonó sus casas. Ahora esperamos que nos den el apoyo para reconstruir todo”, dijo Edgar Médina, de 23 años, quien junto con su padre despejaba con una pala los escombros que bloqueaban el paso a su humilde vivienda.

La fiscal general Luisa Ortega Díaz informó ayer que resta un muerto por identificar y que de los heridos sólo tres decenas permanecen hospitalizadas.

Las críticas a la respuesta del gobierno a la fuga de gas vio de expertos petroleros y de los pobladores de Punto Fijo, particularmente los residentes de los barrios próximos a la refinería, quienes dijeron que no tuvieron ninguna advertencia antes de la explosión. Entre los fallecidos figuran al menos 20 agentes de la Guardia Nacional que prestaban servicios de custodia en la refinería. El puesto militar fue arrasado por la explosión.

En los últimos nueve años se han registrado numerosos accidentes y fallas en el Centro Refinador de Paraguaná, integrado por las refinerías de Amuay y la adyacente Cardón que en conjunto componen uno de los sistemas refinadores más grandes del mundo.

Al menos dos docenas de fallas eléctricas, incendios y explosiones de baja intensidad fueron reportados entre los años 2003 y 2011. El más grave de ellos ocurrió en enero de 2009, cuando un incendio en el área de tanques de Cardón dejó un saldo de al menos siete muertos.

El presidente Hugo Chávez ha dicho que falta determinar las causas, pero que no se puede decir por ahora que haya sido por falta de mantenimiento.

Sin embargo, los críticos del gobierno afirman que las refinerías venezolanas acusan fallas y retrasos en el mantenimiento. Otros afirman que los problemas de seguridad se agudizaron como consecuencia de los despidos masivos que realizó el gobierno en la estatal petrolera venezolana PDVSA.

“Nosotros veníamos alertando que había una serie de eventos: incendios, paradas imprevistas de equipos, líneas que fugaban” pero las advertencias fueron ignoradas, dijo Iván Freites, presidente del sindicato de petroleros de Falcón.

Otros, por el contrario, sólo tuvieron palabras de elogio para las acciones tomadas por el gobierno tras la tragedia, que parece no haber hecho mella en la popularidad del líder venezolano, que asumió el mando en 1999.

“Confiamos en Chávez, no nos falló. Estamos siendo atendidos y sé que recibiremos todo su apoyo para volver a levantarnos”, dijo Juan Fernández, un conductor de camiones jubilado de 71 años.

Agregó que algunos vecinos ya han recibido materiales para reconstruir techos, arreglar paredes, puertas y ventanas para puedan regresar a sus casas.

“Por eso es que nosotros no cambiamos a Chávez por nadie y vamos a votar otra vez por mi comandante. Nadie como él ama y quiere ayudar a su pueblo”, dijo el anciano.