Restauran el mural de las mujeres en San Francisco

La inmensa obra de arte que adorna la fachada del Edificio de Mujeres en San Francisco recibirá una 'manita de gato'
Restauran el mural de las mujeres en San Francisco
Está en plena fase de restauración el mural del Edificio de Mujeres.
Foto: María A. Mejía / El Mensajero

SAN FRANCISCO.— El ‘tatuaje’ del edificio, como llama Teresa Mejía al hermoso mural que adorna el exterior del Edificio de Mujeres, está en plena fase de restauración. Aunque desde lejos luce igual de majestuoso que hace 18 años, cuando fue develado, la directora ejecutiva del edificio dice que ya le hacía falta limpiarlo y retocar la pintura, es decir ‘una manita de gato’.

“Hace tiempo que queríamos hacerlo, porque hay unas partes del mural bien deterioradas”, afirma Mejía, quien empezó años atrás como recepcionista en el famoso edificio. “Es bien importante preservar este mural por su valor artístico”, opina la puertorriqueña.

El mural que fue terminado de pintar en septiembre de 1994 por siete artistas locales, será restaurado por las mismas mujeres: Juana Alicia, Miranda Bergman, Edythe Boone, Susan Kelk Cervantes, Meera Desai, Yvonne Littleton e Irene Pérez.

Mejía cree que la importancia del mural radica en varios factores: su enorme dimensión (más de 10 mil pies cuadrados), su belleza, y su singular tema en honor a las mujeres que han luchado por la paz. Además de la pintura de Rigoberta Menchú que se aprecia en la parte más alta de la fachada, el mural denominado MaestraPeace (Maestra por la paz) refleja las imágenes de otras mujeres notables que han sido activistas políticas, artistas, científicas, diosas y sanadoras.

La restauración de una pieza de arte tan grande, la cual abarca la fachada y un costado del inmueble de cuatro pisos ubicado en la calle 18 del barrio de la Misión, no saldrá barata. Según Mejía el costo de la restauración del mural será de $130,000 de los cuales ya cuentan con unos $97,000, pero requieren el apoyo de la comunidad para reunir lo que falta.

Se aceptan donaciones

La directora ejecutiva explicó que han recibido donaciones para la restauración de parte de algunos individuos, además de programas, organizaciones y fundaciones como: San Francisco Community Challenge Grant Program, San Francisco Beautiful, Zellerbach Family Foundation, Fleishhacker Foundation y W. A. Gerbode Foundation, entre otros.

Si quiere contribuir a la restauración del mural puede ir directamente al Edificio de Mujeres (The Women’s Building) ubicado en el 3543 de la calle 18, en San Francisco o donar alguna cantidad a través de su página de internet womensbuilding.org.

Un edificio para la comunidad

Además de los servicios que brinda a la comunidad el propio Edificio de Mujeres, agrupa en sus instalaciones a otras diez organizaciones que también apoyan a familias, mujeres y niños de bajos recursos. Entre ellas se encuentran: Mujeres Unidas y Activas (mujeresunidas.net), Mujeres contra la Violencia Sexual en San Francisco (sfwar.org), Mission Neighborhood Centers (mncsf.org) y el Centro de Inmigración para Mujeres y Niños (icwclaw.org).

El Edificio de Mujeres ofrece varios servicios gratuitos o a muy bajo precio como: clases de computación e inglés, ayuda con la búsqueda de trabajo o de casa, asesoría legal. También dan clases de yoga y zumba. Para más información pueden llamar al 415-431-1180 ext. 11.

Estén pendientes de la fiesta

La directora ejecutiva del Women’s Building invita a la comunidad de San Francisco a participar en una fiesta que se llevará a cabo al culminar las obras de restauración del mural. Mejía cree que se realizará en la última semana de octubre o noviembre de este año. Fecha en la que se quitarán los andamios y las telas que cubren en estos días al histórico mural.

Al preguntarle cuál es el significado personal de la restauración de tan importante obra artística, Teresa Mejía responde: “Me vas a hacer llorar”.

“Yo recuerdo un día que salí de trabajar bien tarde (…) y estacioné por un lado y de momento, como que me dio toda esa energía y dije: ‘Qué privilegio trabajar en un lugar como este, donde estamos rodeados de una pieza de arte tan maravillosa’”, así describe Mejía su sensación actual al ver que es una realidad la restauración del mural que tanto admira ella y las afortunadas personas que lo ven todos los días al pasar por la calle 18.

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