Un poco de alivio para deportados

Baja California se ha convertido en una de las entidades que más deportados recibe desde Estados Unidos con el 30% del total

TIJUANA, Baja California.- Aún faltaban unas horas para que en el albergue del Ejército de Salvación abrieran las puertas para servir la cena cuando Pedro Perea llegó a ponerse en línea. Venía aún con la sudadera gris del uniforme de una prisión federal de Estados Unidos, cansado y con hambre.

Fue deportado por las autoridades estadounidenses tras cumplir una sentencia de dos años por reingresar ilegalmente al país tras haber sido expulsado anteriormente por el mismo delito. Fue puesto en manos de ICE cuando fue detenido por conducir bajo el efecto del alcohol en el estado de Oregon, donde vivió durante más de una década.

“Para mí se acabó el sueño americano, Estados Unidos nunca más”, afirmó Perea, sin saber cómo llegaría hasta Guadalajara, Jalisco, su lugar de origen, porque salió sin un centavo en la bolsa y sin más identificación que una copia de su foto en un pedazo de papel arrugado, que tenía impreso su nombre, fecha de nacimiento y la fecha en que fue ‘repatriado’ a México que le dio al salir el Instituto Nacional de Inmigración (INM).

Baja California se ha convertido en una de las entidades que más deportados recibe desde Estados Unidos con el 30% del total, lo que se traduce en un grave problema de seguridad ya que el 15% de estos deportados son exconvictos por los delitos de crimen organizado, homicidios múltiples, secuestros o violación.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) en 2011 se registraron cerca de 130 mil deportados por las aduanas y garitas de Tijuana, Tecate y Mexicali.

Sólo en Tijuana llega un promedio de 200 personas por día.

“Una tercera parte de ellos son mexicanos que vienen directamente de las cárceles con récord criminal, un porcentaje similar son aquellos que fueron atrapados cruzando uno o dos días atrás cruzando ilegalmente la frontera y el resto son los mexicanos que han vivido diez, veinte o treinta años en Estados Unidos y si sus familiares tienen dinero van a hacer el intento de cruzarlos de nuevo”, señalóVíctor Clark Alfaro, presidente del Centro Binacional de Derechos Humanos de Baja California.

Sin identificación, sin dinero y sin un lugar dónde vivir, para los repatriados es difícil, si no imposible, encontrar un trabajo y muchos de ellos terminan convirtiéndose en un serio problema de seguridad pública para el estado.

“Esta es una ciudad cara, complicada e insegura”, afirmó Clark Alfaro.

Por eso, la Procuraduría de los Derechos Humanos y Protección Ciudadana de Baja California (PDH) diseñó un plan de apoyo a migrantes deportados de Estados Unidos como parte del programa estatal conocido como “La Ruta del Migrante” que reciéntemente empezó a operar en el estado.

El plan cuenta con módulos de apoyo en las márgenes del Río Tijuana con personal capacitado en las diversas competencias, que sirve de refugio a los migrantes, ofreciéndoles un área con teléfonos móviles con servicio gratuito, para aquellos que deseen comunicarse con sus familiares, otra donde se lleva un registro de los migrantes que quieran regresar a sus lugares de origen, para apoyarlos proporcionándoles los medios para hacerlo y una mesa de trabajo para personas que deseen voluntariamente ingresar a algún Centro de Rehabilitación para recibir tratamiento.

Como parte de este programa los ‘repatriados’ son recibidos en el borde fronterizo por personal del DIF estatal y los canalizan a diferentes instituciones de acuerdo a sus necesidades inmediatas, incluyendo los albergues.

En estos se les asiste para tramitar sus documentos de identificación, si quieren regresar a su lugar de origen se les compra el pasaje, se les refiere a un hospital si necesitan atención médica, se les provee ropa, comida y hasta corte de cabello.

Jalisco, Zacatecas, Michoacán y Chiapas tienen representación en la zona fronteriza de Baja California para el trámite de documentos oficiales de sus paisanos, pero el costo de un acta de nacimiento, por ejemplo, cuesta alrededor de 250 pesos (unos 20 dólares) y tardan dos o tres semanas en entregarlas. Para los otros estados puede tomar hasta tres meses.

El propósito del programa La Ruta del Migrante, dice Gabriela Ambriz Vera, coordinadora del refugio del Ejército de Salvación, uno de los 10 albergues para migrantes que operan en la Tijuana, es facilitarles el regreso sin que se expongan a ser víctimas de abusos.

Tanto Ambriz Vera como Clark Alfaro, entrevistados por separado, indicaron que con frecuencia los ‘repatriados’ son acosados por los propios agentes de la policía y hasta encarcelados por no tener identifiación.

“Los sacaron por indocumentados y llegan a su país también como indocumentados”, dijo Clark Alfaro, cuya misión incluye los recorridos frecuentes a las cárcel municipal para liberar a los ‘repatriados’.

Muchos se quedan en la canalización del Río Tijuana donde se estima que hay alrededor de mil mujeres y hombres que llegaron ahí por diversas razones. El gobierno de Baja California considera que una alternativa para los deportados es que se les envíe directamente a sus lugares de origen.

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