¿Mariachis en el concierto del Día de Muertos?

La música de mariachi y un ballet folclórico desentonaron con el sentido sobrio y elegante del tradicional concierto anual en la Sinfónica de San Francisco.
¿Mariachis en el concierto del Día de Muertos?
Calaveritas vivientes del grupo teatral Círculo Cultural en el concierto de Día de Muertos en la Sinfónica.
Foto: María A. Mejía / El Mensajero

SAN FRANCISCO.— Otra vez hubo pan de muerto, papel picado, altares, calaveritas de azúcar, excelente música y hermosas Catrinas vivientes que le dieron realce al tradicional concierto de Día de los Muertos en la Sinfónica de San Francisco; pero este año aparecieron dos nuevos elementos: el mariachi y un ballet folclórico, que francamente desentonaron con el carácter mágico del evento.

El concierto comenzó bien, quizá con menos intensidad que el año pasado, cuando integrantes del grupo teatral Círculo Cultural realizaron una procesión que hizo transportar a los presentes hasta el mismísimo México, y arrancarles una que otra lágrima de emoción.

Este año, el programa inició con el tradicional Huapango de José Pablo Moncayo, una pieza que ha sido parte del repertorio en presentaciones pasadas. Le siguió la bellísima interpretación de La llorona, a cargo del Coro de la Sinfónica, y luego —para finalizar la primera parte— la Orquesta Juvenil de la Sinfónica de San Francisco, que participó por primera vez, tocó El Salón México de Aaron Copland.

Todo fluía armoniosamente antes del intermedio. Pero de pronto, luego del Kyrie y el Gloria de la Misa Criolla —del compositor y pianista argentino Ariel Ramírez— el concierto de Día de Muertos se tornó súbitamente en una especie de Festival del Mariachi de San José, y apareció incluso el ballet folclórico Los Lupeños, bailando canciones que más bien correspondían a una festividad del 15 de septiembre, o del 5 de mayo.

El Mariachi Nuevo Tecalitlán se posesionó del escenario y de ahí no se bajó más: una canción de mariachi, dos, tres, cuatro, cinco… y uno pensaba que pronto terminaría la participación del mariachi… Pero no, continuó por varias canciones más, al punto del exceso. La Orquesta Juvenil de la Sinfónica de San Francisco no regresó más, y Donato Cabrera, quien la dirigió de manera excelente, nada más volvió para una última canción. Durante la cual el mariachi todavía estaba presente.

En la segunda parte del concierto, en la que el mariachi interpretó canciones de tono festivo que no tenían nada que ver con el Día de Muertos como A mi manera, Guadalajara, La negra y El gavilán, tuvo una breve pero afortunada participación el fundador y director del Teatro Campesino, Luis Valdez, quien leyó fragmentos que sí eran alusivos a la celebración de difuntos.

En años anteriores el concierto era breve y quedaba uno con ganas de más. Este año, antes de despedirse el mariachi, ya había más de un espectador mirando hacia la puerta.

Casi todos los años, desde que se lleva a cabo el concierto de Día de Muertos, El Mensajero ha sido invitado a una pequeña recepción que se realiza después de la presentación; en ella suelen estar presentes, patrocinadores, artistas participantes y uno que otro ‘colado’. Otros años, casi todos los comentarios entre los presentes eran elogiosos; esta vez no. Si bien algunas de las personas que asistieron por primera vez se mostraron entusiasmadas con el mariachi, e incluso describieron el evento con un “ajúa”, hubo otros que expresaron su descontento e insatisfacción.

“Este concierto fue como un ‘burrito'”, dijo un asistente que pidió no ser identificado: “en Estados Unidos creen que es un platillo mexicano, pero en México no lo comen”, agregó. Otra de las presentes en la recepción dijo que al concierto “le dieron en la torre” con el mariachi, que “perdió su carácter más sobrio y elegante”. Otros de plano no quisieron opinar.

Los que sí aceptaron platicar acerca de la selección musical fueron los representantes de la Sinfónica. Al preguntarle a Mark Williams que a quién se le ocurrió incorporar al mariachi este año, el administrador artístico de la Sinfónica ofreció una amplia explicación.

“Una de las cosas grandiosas de armar este concierto es que ‘el cielo es el límite’. Cada año hemos tratado de ofrecer un sabor diferente. Si recuerdas, el primer año fue todo orquestal, y el segundo año tuvimos a Laura Esquivel con el Carnaval de los Animales [de Camille Saint-Saëns]; después presentamos un ballet en el escenario, y el año pasado incluimos a un tenor. Es realmente muy divertido para nosotros experimentar con este concierto, pensar en diferentes maneras de presentar esta idea”, explicó Williams.

“El mariachi es música que ya presentamos acá, ya tenemos relaciones con grupos de mariachi, y pensamos que ponerlos en el rol de una orquesta parecía algo muy interesante”. “A mí me gustó”, agregó Williams, quien opinó que la presentación fue exitosa. Cabe señalar que las entradas se agotaron antes del evento.

Acerca del repertorio del concierto para el próximo año, el administrador artístico de la Sinfónica dijo que era “muy temprano” para saber qué música se tocaría, pero que el concierto del Día de los Muertos es un evento con el que están comprometidos y que seguirá presentándose en el futuro. “Lo amamos, es importante para nosotros”.

“No sé qué dirección artística tomará. Personalmente me gusta la variación. Me gusta hacer diferentes cosas, así que quién sabe, a ver qué idea loca se nos ocurre el año que viene”, finalizó Williams.