REPUBLICANOS ANALIZAN SU DERROTA

BOSTON, Massachussetts.— A lo largo de la campaña electoral que esta semana terminó, más de un crítico de dentro y fuera del partido republicano, apuntó que había problemas en la relación de ese toldo político con las comunidades minoritarias del país, en particular con los latinos.

Hoy, tras perder sonoramente una elección presidencial que creyeron sería más fácil de ganar, dada la situación económica del país y los problemas del presidente Barack OBama para cumplir varias de sus promesas de campaña, los republicanos se enfrentan a un momento crucial: resolver su “problema latino”.

“Hay un hueco en el electorado republicano”, escribió ayer Fred Barnes en la publicación conservadora The Weekly Standard. “No hay suficientes hispanos. Mientras dos tercios del bloque votante latino, que sigue creciendo, se siga yendo con los demócratras, será cada vez más difícil para los republicanos el ganar elecciones nacionales”.

Barnes reflexionó que si Romney hubiera obtenido lo que obtuvo Bush en su momento, en cuanto al voto latino “podría haber ganado”.

Hay quienes lo dijeron, lo comunicaron y lo volvieron a decir desde dentro del partido sin que se les escuchara.

“El partido tiene un grupo de operarios políticos a los que escucha y los pone a cargo una y otra vez de estos temas, sin abrirse a nuevas ideas o simplemente a leer correctamente las encuestas”, dijo Melissa Salas Blair, una empresaria de Texas que se auto identifica como “una conservadora espantada por la retórica del partido”.

“Usaron estrategias que no funcionaron y tuvieron el resultado lógico”, dijo Salas, quien hasta hace poco fue activa en su partido a nivel local. “Lo que hace falta en el partido es un ‘makeover extremo'”.

La página editorial del conservador Wall Street Journal cayó con fuerza sobre la campaña de Romney y sobre su estrategia hacia el tema migratorio. “Lo que más daño hizo a Romney fue el no buscar una manera creativa de apelar al voto minoritario, especialmente al voto hispano. Su peor decisión puede haber sido enfrentarse a Perry con el tema de inmigración, algo que no hacía falta porque este era un candidato débil”, rezó el editorial del WSJ al día siguiente de la elección. “Los republicanos necesitan olvidar a sus absolutistas antiinmigrantes”.

Según el consultor republicano David Johnson, hay tres campos en el partido republicano tras las elecciones.

“Unos dicen, no pasa nada en el partido, la culpa fue de Romney. El otro es el grupo extremo del Tea Party que afirma que debieron tener un candidato más conservador y ligado a sus principios como partido y el tercero el que piensa que hay que reevaluar la estrategia hacia los votantes de minoría”, dijo Johnson

Por ahora, el más debilitado de estos campos es el del Tea Party, ya que este grupo perdió varias elecciones y representantes en el Congreso y con ellos, bastante de su influencia. El último grupo cuenta con muchas voces que ya habían estado hablando desde mucho antes, como Jeb Bush y el senador Marco Rubio de Florida y diversos activistas, muchos de ellos latinos y otros no.

“No es suficiente poner a republicanos latinos como Susana Martinez, gobernadora de Nuevo México en la convención y decir queremos a los latinos”, dijo Johnson. “Hay que ser incluyente y entablar relación con esa comunidad. No hay manera de que podamos competir en 2014 y 2016 sin expandir la base republicana”.

El cambio demográfico, coincidieron ayer comentaristas y expertos, comienza a dejar desactualizados a los republicanos. El 89% de los votantes de Romney fueron blancos. La proporción de la población -y el electorado blanco- está disminuyendo. En los años setenta era alrededor del 90% y hoy en día es sólo el 72%.

Elliot Fladden, un activista libertario de Denver, Colorado, cuya esposa es mexicana y quien votó por Romney por razones de conservadurismo fiscal, dijo que el Partido Republicano “no puede seguir pensando que el país tiene la composición demográfica de los años ochenta”.

“La retórica antiinmigrante que viene de estas personas que dicen ser del Tea Party, no tienen nada que ver con las ideas originales o auténticas del Tea Party, la libertad y el gobierno pequeño”, dijo Fladden. “Lamentablemente, organizaciones extremistas como Numbers USA y otras han envenenado el movimiento conservador”.