Una reforma incompleta
Sobrevive lo peor de la flexibilizacion laboral con el corporativismo sindical
La legislación laboral de México requería reformas. Los sistemas productivos y económicos han cambiado en las últimas cuatro décadas.
En ese periodo surgió el fenómeno de la globalización, los movimientos de capitales de inversión, además de otros factores que han llevado a la flexibilización del mercado laboral. La experiencia dice que estas políticas ya en si perjudican al sector laboral, privándolo de protecciones y recursos.
Sin embargo, en México el resultado es doblemente negativo para el trabajador, gracias a la incestuosa relación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con los sindicatos y el deseo del Partido de Acción Nacional de pasar, a toda costa, una reforma que ayude al sector empresarial, incluso cuando signifique defender las prácticas corruptas del sindicalismo mexicano.
En resumen, las intenciones de apertura y transparencia para el movimiento laboral fueron diluidas, reformadas y eliminadas por el PRI con la complicidad del PAN.
Por ejemplo, se impidió asegurar que el voto sea “libre, directo y secreto” en la elección de dirigentes sindicales. Se aguó la exigencia de la rendición de cuentas que deben hacer los sindicatos con su membresía. Y se eliminaron de plano para otra ocasión dos cláusulas que le habrían dado a los trabajadores la oportunidad para votar sobre contratos colectivos y para poder seleccionar al sindicato que los represente.
La reforma laboral era la oportunidad de una apertura en el área laboral. Lo es en los cambios que benefician la productividad del sector. Por eso es inadmisible que el PRI y el PAN le nieguen a los trabajadores mexicanos esa transparencia al dejarlos atrapados en manos de los caciques sindicales.
Durante el proceso legislativo ya se perfilaba que la ley podía resultar para el trabajador mexicano en lo peor de los dos mundos: flexibilización sin democracia sindical. Y así es el resultado, la inseguridad laboral de la globalización del siglo 21 con un sindicalismo digno del estalinismo de mitad del siglo pasado. Este es un triunfo del corporativismo mexicano.