Estrechar relaciones
Política
El 1 de diciembre, Enrique Peña Nieto tomará posesión como el nuevo presidente de México.
Yo tuve el placer de reunirme con él durante su visita a los Estados Unidos esta semana, y tengo la esperanza de que su mandato puede representar una oportunidad para continuar ampliando las buenas relaciones que hemos disfrutado con su antecesor, Felipe Calderón.
Desde hace mucho tiempo, los vínculos económicos, sociales y culturales entre México y los Estados Unidos han hecho nuestras relaciones con México importante.
Sin embargo, desde el inicio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en ingles) y el aumento dramático en el comercio transfronterizo que resultó del mismo, la economía mexicana ha crecido al punto de convertirse en la segunda más grande en América Latina.
TAmbién es el tercer mayor socio comercial de Estados Unidos y el segundo mayor mercado para nuestras exportaciones. Para 22 estados estadounidenses, México es el primer o segundo mercado de exportación.
Claramente, la necesidad de una relación positiva y productiva entre México y los Estados Unidos se extiende mas allá de los titulares acerca de nuestras políticas migratorias y la violencia asociada con organizaciones criminales transnacionales.
Un México fuerte y próspero es bueno para los Estados Unidos. Representa un mercado grande y creciente para una amplia variedad de exportaciones estadounidenses. Ofrece una alternativa conveniente y económicamente competitiva a China y otros países asiáticos para empresas extranjeras que desean fabricar y exportar a los Estados Unidos.
Y un México fuerte que produce buenos empleos legítimos para su creciente población resistirá la tentación de las organizaciones criminales y la tentación del empleo indocumentado en los Estados Unidos.
Este junio pasado, el gobierno del Presidente Obama invitó a México a unirse a las negociaciones para un acuerdo transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) que reduciría las tarifas y estimularía el crecimiento económico alrededor del Pacífico. Este fue un paso positivo que yo apoyo.
La Casa Blanca debería redoblar esfuerzos para completar esas negociaciones lo más pronto posible, lo cual beneficiaría directamente tanto a los Estados Unidos como a México y también a otros socios comerciales en el Hemisferio Occidental.
El Presidente Obama también debería enviar rápidamente y el Congreso examinar y aprobar, legislación para implementar el acuerdo transfronterizo de hidrocarburos (TBHCA por sus siglas en ingles) entre los Estados Unidos y México firmado en febrero.
Este acuerdo permite que compañías petroleras internacionales trabajen en conjunto con PEMEX, la compañía petrolera nacional de México, en la exploración y desarrollo de yacimientos de hidrocarburos en el Golfo de México.
La educación también es un fuerte motor de crecimiento económico y los Estados Unidos debemos contribuir nuestra experiencia para sumarnos al esfuerzo mexicano de reducir drásticamente el analfabetismo durante los próximos años.
Considerando que la mayor parte del intercambio comercial entre México y los Estados Unidos ocurre por medio de un número limitado de puertos oficiales en nuestra frontera terrestre que se extiende por 2,000 millas, deberíamos prestarle atención especial a garantizar que nuestros pasos fronterizos y la infraestructura de transporte que nos conectan sean modernos, eficientes y capaces de facilitar el tránsito diario de más de mil millones de dólares en comercio legítimo y un millón de visitantes legales.
Debemos asegurar que esta cooperación continúe siendo una prioridad.
Los Estados Unidos y México se benefician mutuamente de una relación estrecha y productiva. Obviamente, los temas relacionados con la inmigración y la cooperación en la lucha contra el narcotráfico seguirán siendo importantes.
Debemos coordinar estrechamente con el nuevo presidente en su enfoque contra el narcotráfico para asegurar nuestros intereses mientras ayudamos a México a lograr su meta de reducir la violencia que los asola y causa gran preocupación en las comunidades fronterizas estadounidenses.
Debemos fortalecer el intercambio de inteligencia y continuar la cooperación entre las fuerzas del orden público.
También podemos trabajar para negarle a los carteles el uso del sistema financiero de Estados Unidos para el lavado de dinero y continuar apoyando los esfuerzos de la nación mexicana para reformar su sector judicial.
La prosperidad económica de México y su estabilidad social son más importantes para los Estados Unidos de lo que generalmente reconocemos.
Para asegurar nuestros propios intereses, y los de nuestro amigo México, debemos priorizar relaciones productivas con nuestro vecino del sur.