El boxeador y ‘business person’

El boxeador y ‘business person’
Mayweather Jr. es considerado como el mejor, libra por libra, del mundo.
Foto: Archivo / AP

Que Floyd Mayweather Jr. es el mejor libra por libra de mundo en este momento, es algo que pocos dudan.

Aunque la verdad no ha hecho demasiado por demostrarlo en sus peleas recientes.

Muchos incluso creen, que aún en la época dorada de Manny Pacquiao, el muchacho nativo de Michigan, tenía mejores calificaciones que el filipino para ser el mejor.

Yo, en todo caso, lo discutiría. Sin embargo, algo que no tiene discusión es que ante Mayweater Jr. estamos frente al boxeador más inteligente de todo el negocio.

Ya no sólo por su racionalismo bestial cuando viste de peleador en un cuadrilátero y es literalmente imposible sacarlo de sus casillas y romperle el guión de su trama, sino por su endiablada habilidad comercial y su talento para los negocios.

Eso no lo discute nadie.

Por algo se ha autodenominado “Money” Mayweather.

Antes se llama “Pretty Boy” y seguro después de mirarse al espejo concluyó que lo suyo no era ser guapo sino inteligente. Y vaya si le ha funcionado.

Ahora resulta que cuando esperábamos para ver cómo salía de su cita ante “Ghost” Guerrero, en mayo, le dio un gope a la mesa y se aseguró un contrato de 250 millones de dólares con Showtime por sus próximas seis peleas. Un escándalo.

No se los gana Messi, ni Pujols. No se los pagan a Vettel ni a LeBron James.

Pero los va a cobrar Mayweather por obra y gracia de mantenerse invicto en 43 peleas y de ser tan locuaz, hábil y astuto para negociar como no hubo nadie antes en el boxeo.

Cobra porque es el rey, en épocas de crisis, y porque nunca ha perdido un combate, aunque siempre ha tenido la habilidad genuina de saber elegir contra quién se encierra en un ring.

Miremos nombres.

No quiso a Pacquiao cuando el zurdo filipino se tragaba el mundo.

A Miguel Cotto lo evitó siempre y sólo se cruzó con él cuando ya lo habían cepillado Margarito y Pacquiao.

Peleó contra lo que quedaba de Cotto.

A Mosley, un auténtico superwelter (154 libras) lo hizo bajar a 147 para pelear con él cuando ya tenía 39 años.

A “Vicious” Ortiz lo citó en 147 aunque el nativo de Kansas había hecho su carrera en las 140 libras.

A Juan Manuel Márquez, entonces en 135 libras, le exigió 143 libras para tenerlo más a modo.

A “Tata” Baldomir lo enfrentó cuando ya el argentino tenía 36 años y se evitó el disgusto de chocar ante un peleador más entero.

Es un demonio de la defensa en el ring y un maquiavelo incomparable para elegir contra quien va a pelear.

En rigor, con todo y su brillo, Mayweather Jr. sólo ha enfrentado y ganado bien a Óscar de la Hoya, sin tomar ventajas tan rotundas en edad, condiciones y peso.

No está de más decir que Óscar en 2007, cuando perdió por decisión dividida ante “Money”, tenía 34 años y ya hablaba del retiro.

Pero no hay quejas. Fue una gran pelea y —¡lea bien!— es todavía el récord para el sistema de PPV.

Mayweather y el otrora “Golden Boy” convocaron 2.5 millones de llamadas (ventas) que se traducen en 135 millones de dólares.

Desde entonces ya han pasado casi seis años, Mayweather se ha adueñado del título de “Rey del PPV”.

Aunque frente a rivales menores ha tenido ventas corrientes.

Ante a Cotto vendió (porque él dice que es el que vende) 1.5 millones de llamadas. Muy lejos del récord.

Ante Vicious Ortiz, 1.2 millones de ventas y ante Mosley facturó 1.4 millones. Ante Juan Manuel Márquez 1.1 millones de llamadas.

Dato suelto. Pacquiao y Marquez III vendieron un total de 1.3 millones.

Eso habla de que no hay tal magia y que otros peleadores que ofrezcan grandes peleas también venden.

Está claro que vendieron más Márquez-Pacquiao que Márquez-Mayweahter.

En todos los casos, Mayweather debió sumar el apoyo del mercado latino, un porcentaje bastante más grueso de lo que se estima.