Prevén atraso en la frontera

Prevén atraso en la frontera
La espera para cruzar la frontera de San Yisidro podría ser de hasta cinco horas, advirtieron las autoridades.
Foto: AP

SAN DIEGO (Notimex).— El gobierno de Estados Unidos informó ayer que tratará de reducir con recursos tecnológicos y programas internacionales la lentitud de hasta cinco horas, que se anticipa para cruzar la frontera.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) del Departamento de Seguridad Interior (HSD) informó que estableció una estrategia para atender la actividad en la línea divisoria.

Se prevé que a partir de esta semana se registren largas esperas para cruzar la frontera, como consecuencia del recorte presupuestal, que reducirá el número de inspectores disponibles en el área.

La CBP informó que mejorará los sistemas automatizados que proporcionan información antiterrorista, modernizará las operaciones comerciales, y se apoyará en programas interinstitucionales y de colaboración internacional.

La institución urgió también a que las empresas extranjeras que exportan a Estados Unidos y que todavía no se registran en programas de seguridad a que lo hagan.

La agencia claró que durante los primeros 30 días de marzo, “no esperamos retrasos significativos” por el proceso de recorte masivo multimillonario de presupuesto, aplicado a falta de acuerdos en el Congreso sobre el gasto público federal estadounidense.

La agencia CBP añadió que tendrá como prioridad inspeccionar exportaciones perecederas, y enfatizó que las compañías inscritas en programas de seguridad transfronteriza “tienen de cuatro a seis veces menos posibilidades de inspección”, que requeriría bajar toda la carga comercial para revisión.

La propia oficina de CBP calculó que el “secuestro presupuestal” se traducirá en una reducción de 2,750 inspectores, 12.5 % del personal en las garitas y puertos marítimos y terrestres.

La propia agencia de aduanas calculó que las esperas para cruzar la frontera serán de hasta cinco horas en días festivos y fines de semana.

El recorte masivo o “secuestro” presupuestal es de unos 2,400 millones de dólares del presupuesto federal.