Presentan plan presupuestario

Demócratas del Senado proponen $1 billón en nuevos ingresos impositivos
Presentan plan presupuestario
El plan fue presentado por la presidenta de la comisión de presupuesto de Senado, la demócrata Patty Murray, en Washington.
Foto: EFE

WASHINGTON — Los demócratas del Senado presentaron ayer un nuevo plan de presupuesto que propone un billón de dólares en nuevos ingresos impositivos durante la próxima década pero que en realidad aumenta el gasto, a la vez que protege las prioridades políticas de partido y agrega 4 billones de dólares a la deuda nacional en vez de reducirla como proponen los republicanos de la Cámara de Representantes.

El plan presentado por la presidenta de la comisión de presupuesto de Senado, la demócrata Patty Murray, de Washington, combina un billón de dólares en modestos recortes a los proveedores de salud, el Pentágono, agencias nacionales y el pago de interés de la deuda con una cantidad similar en nuevos ingresos logrados mediante la eliminación de exenciones tributarias.

Pero los demócratas desean revertir durante el mismo periodo el recorte de 1.2 billones de dólares al gasto, que entró en vigencia luego que no se logró un acuerdo presupuestario. Ante esta situación, el borrador de Murray aumenta el gasto ligeramente si se le compara con la actual política.

En el otro extremo del Capitolio, la comisión presupuestaria de la Cámara de Representantes continuó con su plan totalmente opuesto, que reduce el gasto en 4.6 billones de dólares en la próxima década, promete hacer recortes al programa de salud pública para indigentes y a las agencias nacionales, a la vez que sienta la base para lograr un equilibrio entre ingresos y egresos dentro de 10 años.

Se prevé que la comisión de la Cámara de Representantes aprobará el plan, presentado por el presidente republicano Paul Ryan, de Wisconsin, el miércoles por la noche. Mientras, el plan de Murray sería aprobado el jueves por la comisión dominada por los demócratas en el Senado. Ambos proyectos serán debatidos por los legisladores en el pleno la próxima semana.

Aunque avanzan en sentidos opuestos los demócratas que controlan el Senado y los republicanos que son mayoría en la cámara baja, el presidente Barack Obama regresó el miércoles al Capitolio a fin de iniciar un diálogo con sus opositores, quienes vieron con beneplácito el gesto pese a admitir que prevalecen las profundas divisiones.

“Tenemos una gran diferencia entre nosotros”, destacó el representante republicano Greg Walden, de Oregón “El presidente defiende que se aumenten los impuestos”.

Por su parte, el representante el republicano Tom Cole, de Oklahoma, dijo que Obama les dijo que todos necesitan enfrentar honestamente a las barreras políticas para controlar programas populares de beneficios como Medicare y Seguro Social.

Obama “agregó: ‘sus representados no desean que se retiren los programas públicos tampoco. Vayan a casa y consúltenlos”‘, dijo Cole.

La Casa Blanca elogió el plan del Senado.

“El presupuesto de los demócratas en el Senado es un plan concreto que fomentará el crecimiento de nuestra economía y reducirá nuestro déficit en una forma balanceada y coherente con la creencia del presidente, quien considera que nuestra economía se desarrollará mejor a partir de la clase media, no de arriba hacia abajo”, señaló el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, en un comunicado.

El debate en la Comisión Presupuestaria del Senado constituyó la primera ocasión desde 2009 en que los demócratas que controlan esa cámara han logrado plantear un proyecto en la materia. Pero este plan quedó expuesto a las críticas de los republicanos, quienes dijeron que pone mucho énfasis en el aumento de los impuestos y poco en los recortes a programas de prestaciones sociales, donde los gastos crecen con rapidez.

Entretanto, los legisladores republicanos de la Cámara de Representantes emitieron señales confusas antes de reunirse con Obama para dialogar sobre los gastos presupuestarios, aunque el mandatario haya empezado por reconocer que quizá sea imposible llegar a un acuerdo.

Por una parte, muchos republicanos que desde hace tiempo han criticado a Obama por no dialogar con su partido sobre los mayores problemas que encara el país, recibieron con agrado su cambio de estrategia al ofrecerles ahora una mano tendida en lugar de las críticas tradicionales de los últimos cuatro años, parte de una ofensiva de la Casa Blanca de enmendar sus relaciones con el Congreso para llegar a un acuerdo fiscal.

Por la otra, ninguna de las partes ha cedido un ápice en sus posiciones tradicionales del pasado: un panorama conducente a mantener el statu quo que según Obama podría impedir el alcance de acuerdo alguno.