Angels y el dilema de Pujols

La salud del toletero Albert Pujols obliga a Scioscia a usarlo como bateador designado
Angels y el dilema de Pujols
Albert Pujols, y sus problemas de salud, despierta gran expectativa en su segunda temporada con Angels.
Foto: AP

Albert Pujols se nutre del trabajo en el campo, de la confianza en sus médicos y de su fe en Dios.

Los periodistas que siguen su carrera se alimentan de la duda.

Ya no acerca de la incuestionable calidad del toletero quisqueyano, sino sobre sus posibilidades de llegar pleno al llamado del playball, y sobre todo, de su papel como líder de los Angels, que le pagan un contrato de 254 millones dólares.

¿El tema es el dinero? No.

El tema es la rodilla derecha de Pujols, que pasó por el quirófano en el receso invernal y aún no es seguro que tenga la fluidez de movimientos, la reacción y la velocidad para plantarse en la primera base del equipo rojo de Los Ángeles.

El swing sigue allí. Intacto. Bestial. El mismo que le ayudó a poner en su mochila 475 leñazos de vuelta completa y que lo tiene, todavía, como candidato máximo a superar el récord de jonrones de por vida.

No es su poder, que nadie discute, es la posibilidad de jugar defensa lo que inquieta a los observadores.

Y el solo hecho de considerar que un pelotero de 25 millones por año pase a ser un bateador designado, plantea una inquietud comprensible, porque evidentemente nadie pagaría esa suma de escándalo por medio pelotero para la Liga Americana.

“Soy demasiado joven para ser bateador designado. Quiero ser un hombre de todos los días y estar en la primera base como lo he estado siempre”, fue la declaración de principios de Pujols cuando se le propuso el tema.

Para Mike Scioscia, el mánager de Angels, el asunto es verlo más en acción y entonces evaluar lo que es capaz de hacer.

“No siento que se trate de conjeturas”, dijo Scioscia. “Ahora mismo, si la temporada comenzara mañana, estaría listo para batear. Ha estado dando buenos swings. La interrogante es cuánta acción verá a la defensa y cuánto tiempo de juego tendrá como bateador designado”.

Justo la frase que muchos no querrían escuchar, porque consideran que al fenomenal ligamayorsta, que llevó a la Serie Mundial tres veces a los Cardenales y les ayudó a ganar dos anillos de Serie Mundial, le queda una etapa productiva para liderar al equipo y regresarlo a la gloria que no logran desde 2002 cuando ganaron su único título en el Clásico de Otoño.

Como es de suponer, la cirugía de la rodilla derecha va a cicatrizar y Pujols volverá a su condición fisica normal, pero ya es conocido que Pujols padece una molestia crónica conocida como facitis plantar, desde 2003.

“Va y viene”, dijo el dominicano acerca de la lesión crónica, quien descarta que sea un probema serio y que afecte de alguna manera su convalecencia.

“No es algo que me vaya a impedir estar en el lineup, porque he jugado con esto durante campañas enteras”, explicó Pujols.

Los médicos la definen como una afección en el ligamento en el que se apoya el movimiento del arco del pie.

Los facultativos coinciden en que nunca desaparece. Un poco el típico caso del mal que “no te mata, pero no puedes matarlo”. Convives con él.

Albert Pujols enfatiza que nunca, en 12 años de carrera, la facitis plantar lo ha puesto en la lista de incapacitados.

Los periodistas en Arizona preguntaron acerca de lo que realmente significa la dolencia para su físico y su pierna izquierda cuando está jugando.

“[Me siento] Adolorido, pero nada fuera de lo común que me obligue a decir: ‘Hombre, no puedo jugar, me duele demasiado’. En estos momentos me estoy concentrando en fortalecer la rodilla. Con la facitis plantar puedo lidiar”.

Lo dice convencido un hombre que levantó alguna alarma cuando admitió haber llamado a David Ortiz, el robusto bateador designado de los Medias Rojas, quien ha llegado a ser una estrella de la pelota solo como bateador y muy raras veces jugando a la defensiva en primera base.

A Pujols en este entrenamiento primaveral se le ve convencido y está seguro que a los 33 años puede ser el líder de un gran grupo que quiere ser el mejor equipo.

La campaña pasada, lidiando con problemas de adaptación en los parques de pelota y los lanzadores de la Liga Americana, pudo repetir sus números de diez años en los que se hizo grande.

Bateó para .286, con 30 jonrones y 105 carreras impulsadas y en la Liga del Cactcus ha coleccionado .318, con dos vuelacercas y cinco remolques. Buenos signos a la ofensiva.

Por lo pronto el pelotero insiste en que aspira a jugar 155 juegos en la temporada que empieza el lunes 1 de abril.

Lo malo es que los aficionados se preguntan si tendrán a Pujols plantado en primera base como un pelotero 100% para el equipo que le paga un contrato millonario o si sus dolencias lo convertirán en medio pelotero, tomando turnos al bate como un bateador designado.