Guillermo del Toro se siente como niño con ‘Pacific Rim’

El cineasta presenta la película tras cinco años de ausencia como director.
Guillermo del Toro se siente como niño con ‘Pacific Rim’
El director y guionista mexicano Guillermo del Toro llega para el estreno de la película "Pacific Rim".
Foto: EFE / Archivo

Guillermo del Toro no ha estado inactivo durante los cinco años que han pasado desde que estrenara Hellboy 2 hasta estos días, cuando recorre el mundo promocionando su octavo largomatraje, tras Cronos, Mimic, El espinazo del diablo, El laberinto del fauno, Blade 2 y las dos entregas de Hellboy.

Para nada.

El cineasta de 48 años —nacido en Guadalajara, México— ha producido películas (Rudo y Cursi, Los ojos de Julia, Don’t Be Afraid of the Dark, Mama), se ha unido a la productora de animación Dreamworks donde ha supervisados algunos de sus filmes (Kung Fu Panda 2, Puss in Boots, Rise of the Guardians) y ha escrito libros (la saga The Strain, junto a Chuck Hogan).

Además, ha visto como proyectos muy cercanos a él —la franquicia The Hobbit y la adaptación de At the Mountains of Madness, de H.P. Lovecraft— terminaron en manos de otro realizador, la primera, y cancelada por su excesivo presupuesto, la segunda.

Pacific Rim pone remedio a la ausencia de del Toro como realizador mañana mismo.

La historia del enfrentamiento entre los “Kaijus” —monstruos invasores de otro planeta— y los “Jaegers” —robots creados y controlados por los humanos como únicas armas de respuesta—, cuenta con la presencia de los actores Charlie Hunnam (Sons of Anarchy), Idris Elba (Prometheus), Charlie Day (It’s Always Sunny in Philadelphia), Clifton Collins Jr. (Star Trek), el español Santiago Segura y Ron Perlman, indispensable en el cine del director mexicano.

Éste habló con La Vibra desde Miami, vía telefónica, destacando que Pacific Rimsupone “un regreso a la infancia”.

Momentos de ‘Pacific Rim’ me recordaron a filmes como el ‘Total Recall’ original o ‘Starship Troopers’…

Es una impresión acertada, porque durante los últimos cinco años las películas de verano se han vuelto cada vez más sombrías, oscuras. existencialistas. Yo echo de menos esas películas de las que salías encantado, con una sonrisa, algo que te regresaba a la infancia. Pacific Rim existe en el mismo espíritu que existieron Hellboy 1 y 2, películas que hago con un interés lúdico y gozoso.

¿Cómo encuentras el balance entre una escena hilarante con Ron Perlman y Santiago Segura, y luego uno de los personajes llorando porque su padre va a morir?

[risas] Ese balance ha existido en mí desde Cronos. O la falta de balance. A mí la película me interesa primero como espectador, antes de como director. Voy muy guiado por un instinto profundamente bizarro, que a veces funciona y a veces no, pero sí es genuino. Lo bonito de una película es que sea genuina, sincera, que no estés [forzando] ninguna voz o estructura.

¿De dónde surgió la pasión por esta película?

De mi infancia. Es una película hecha por un señor de 48 años para el corazón de un niño de 12. Porque mi infancia en México fue crecer con todas las series de televisión japonesas, las películas “kaiju” [de monstruos] japonesas… con un montón de cosas de las que me enamoré de pequeño y a las que ahora he dedicado un poema épico.

Me recordó a ‘Mazinger Z’…

Tuvimos a Mazinger Z en México, pero yo ya era algo mayor. A mí me tocó El hombre de acero [Tetsujin28, en Japón, Gigantor, en EEUU, y IronMan 28 en España].

Hay una cinefilia evidente detrás de ‘Pacific Rim’, no sólo por el tema de los ‘kaijus’.

Sí, pero fuimos muy cuidadosos de no referir ninguna película en concreto. Porque sí, las películas de “kaijus”, de robots, de animación, están en mi ADN. Lo que hice es una película hecha por fans, pero no de fans. No se puede hacer una película de referencias, porque entonces es una película de metanarrativa. Y a mí me interesaba que la película tuviera su originalidad. Que los robots y los “kaijus” tuvieran un aspecto único, pero que, al mismo, tiempo, pudiera pegarle a los mitos de esa mitología arraigada en la infancia.

El reparto es ecléctico y a contracorriente.

La película, en muchísimos sentidos, es ecléctica y a contracorriente [risas]. Tiene una estética absolutamente apartada de [la superproducción] de verano hollywoodiense. Para mí era la Humanidad salvando a la Humanidad. No un país o una ideología en concreto. Era tener a chinos, japoneses, australianos, americanos… Es una película coral, que no depende del héroe masculino y se acabó. Todos los personajes tienen el mismo peso.

Pero tener en un mismo plano a Ron Perlman y a Charlie Day no es tarea fácil a la hora de que su personalidad exceda tus intenciones…

Yo cuando pienso en reparto pienso en términos de colores. Pienso: “necesito este color en la película”. Es como cuando un compositor dice necesitar una flauta. Para mí Charlie Hunnam es una flauta, Idris Elba es un corno [trompa] francés… Es cosa de colores, de energías.

¿Cuál fue el proceso de diseño y creación de los robots y los monstruos?

Siempre empiezo por lo que a mí me gustaría ver. Yo siempre pensé que los “kaijus” deberían tener marcas porque son artificiales, son armas de dientes, creados para limpiar los planetas de los habitantes. Pensé que sería bonito que tuvieran marcas como de coche, que brillaran como de diseño. Y luego se me ocurrió que les brillara la boca porque es algo visualmente muy atractivo para mí. Empezamos a combinar los monstruos que más me buscan de la infancia: el Cangrejo Gigante, el Reptil Volador… Crear monstruos es una vocación profundamente lúdica.

El filme tiene muchos efectos creados por ordenador [CGI]. Pero a diferencia de títulos como ‘Man of Steel’, no se nota. ¿Eso es decisión tuya o resultado del trabajo de los encargados de los efectos?

Cada imagen virtual está tan dirigida como una imagen en vivo. La decisión de dónde va la cámara, dónde se mueve, cómo se ilumina, cuál es la textura… todo eso está en mis manos, porque le da una realidad, una solidez a las imágenes digitales que creo —no sólo en esta película— que viene solamente de dirigir cada elemento que está en la pantalla. Lo hago de manera muy particular. Por ejemplo, dentro de las imágenes hay “errores”: tengo el lente de la cámara con “arañones” en el cristal, lo “salpico” con agua… O hay escenas donde hay una mala “operación” de la cámara donde no alcanzamos en ver todo el “kaiju” o todo el robot, porque al operador le queda grande el asunto. Obviamente no hay lente, es virtual, pero le pido al equipo de efectos que [los] pongan, porque quiero que aparezca real.

Después de estos cinco años de espera, supongo que no tardarás otros cinco en regresar.

[risas] ¡No! Empiezo a filmar el [capítulo] piloto de [la adaptación a TV] de The Strain en septiembre, y en enero filmo Crimson Peak, con Jessica Chastain [Zero Dark Thirty] y Benedict Cumberbatch [Star Trek Into Darkness]. Y después de eso, aparentemente, filmo otra en verano.