Hija de Jenni Rivera revela lesbianismo y adicciones

Jacqie Rivera ofrece su testimonio para que otras personas vean el cambio que ha hecho Dios en su vida

Pedro Rivera Jr. y la hija menor de Jenni Rivera.
Pedro Rivera Jr. y la hija menor de Jenni Rivera.
Foto: Reforma

Jacqie Rivera, la segunda hija de la fallecida Diva de la banda, Jenni Rivera, participó en un video donde con su testimonio de vida busca que adolescentes se acerquen a Dios.

En este video, filmado para el sitio cristiano notw.com “Not of This World”, además de presentar su línea de camisetas, Jacqie abrió su corazón y compartió que desde muy chica inició su vida sexual. “Empecé a tener relaciones sexuales a muy temprana edad, tenía 14 o 15 años. Desde los 15 a los 19 estuve tratando de encontrar a alguien que me amara y no me abandonara como lo hizo mi papá”.

Asimismo declaró que se dio por vencida con los hombres por lo que comenzó a explorar otros caminos que la llevaron a sostener relaciones fugaces con mujeres y detalló que se enamoró perdidamente de una de ellas. “Había tenido relaciones con mujeres anteriormente, pero me enamoré perdidamente de una mujer. Pero solo porque me enamoré de ella no significaba que era buena para mí. Me llevó a cosas nuevas que nunca había experimentado. Empecé a irme de fiesta y a usar éxtasis. No estaba cuidando a mi hija, no la estaba amando como debía. En ese momento pensé que estaba bien. Pensé que podría estar con su papá para cubrir, y a la vez tener esta relación aparte con esta chica y seguir siendo buena madre”.

La hija de Jenni Rivera, también relató que esa historia no terminó de la mejor manera, pues cuando su mamá se enteró lo contó a los demás miembros de la familia quienes dejaron de hablarle, incluso contó de esta relación a su yerno, con quien Jacqie tiene una hija llamada Jaylah, de tres años. El papá de Jaylah se enteró, mi mamá le dijo, y ya no quiso estar conmigo, obviamente. Quería quitarme a mi hija. El saber que me iba a quitar a mi hija me dio más tristeza. Me rompió el corazón”.

Cuando todos le dieron la espalda, decidió seguir los consejos de su tía Rosie Rivera, quien la invitó a acercarse a Dios, quien asegura la ayudó y le quitó la tristeza. “El no vio ninguno de mis errores, solo vio mi corazón dispuesto a transformarse…”.

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