Proponen nuevas reglas para la marihuana en CA

Estadounidenses por una Reforma de las Políticas (AFPR) presenta en Sacramento nuevas reglas para uso y venta de marihuana en el estado

Proponen nuevas reglas para la marihuana en CA
El colectivo Green Mile, uno de cientos de dispensarios de marihuana ubicado en Los Ángeles.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Rolando Bueno, dueño de la tienda El Divino Niño, ubicada frente a Green Mile, en Pico y Western, señaló que la razón del cierre de ese dispensario de marihuana fue la presión de la comunidad.

“Usted veía entrar allí a los jóvenes”, dijo indignado. “Nos quejamos y logramos que se fueran de allí. Hay otras tiendas que también las cerraron porque la comunidad ya no las quiere”, añadió.

Muchas son las comunidades locales en medio de un debate, que por un lado busca cerrar los dispensarios que operan en un limbo legal, mientras que por el otro pretende legalizar el uso del cannabis con fines medicinales en el estado de California.

El pasado viernes, en Sacramento, se presentó una iniciativa para legalizarlo de forma definitiva.

Miembros de la organización sin fines de lucro Estadounidenses por una Reforma de las Políticas (AFPR), introdujeron la Ley de Control, Legalización e Ingresos de Marihuana 2014.

La medida otorgaría derechos a los californianos de consumir, cultivar, transportar y vender marihuana con regulaciones e ingresos similares a los exigidos para el consumo de alcohol.

“La Ley de Control, Legalización e Ingresos de la Marihuana 2014 no deja fuera detalle alguno”, dijo Dave Hodges, miembro de AFP, en un comunicado de prensa.

“No sólo legaliza la marihuana, sino también muestra la forma en que se regirá, de manera tan aceptable, que la mayoría de los californianos la apoyarán. Además, la ley está en conformidad con las nuevas di rectrices de la oficina del Fiscal General de los Estados Unidos”, añadió.

La presentación de esta ley ocurre en momentos en que la oficina del nuevo procurador de la ciudad, Mike Feuer, ha estado cerrando dispensarios desde que la Medida D entró en vigencia en julio. La misma fue aprobada en mayo por el 62.43 por ciento de los votantes.

En el 2007 las autoridades municipales declararon una moratoria para la apertura de nuevos locales de venta de marihuana. La Medida D permite que los 137 dispensarios que ya estaban en funcionamiento antes de la moratoria de 2007 pudieran seguir operando, si cumplían con las reglas municipales en cuanto a distancia de las escuelas, iglesias y vecindarios, entre otros.

Aunque aun pueden observarse dispensarios abiertos en la ciudad de Los Ángeles, lugares como Green Mile, parece encontrarse en proceso de cierre. La encargada, quien no quiso dar su nombre, señaló que solo estaban mudándose de local, ya que el dueño del mismo “nos quiere fuera de aquí. Tiene miedo a las autoridades municipales y no quiere meterse en problemas”, dijo.

De acuerdo con la Medida D, los dispensarios no pueden estar localizados en un radio de mil pies de una escuela o 600 pies de un parque público, biblioteca, institución religiosa, guarderías, centros juveniles, instituciones de tratamiento contra alcoholismo, consumo de drogas u otro dispensario de venta de marihuana para uso medicinal.

Green Mile, por ejemplo, se encuentra a menos de 200 pies del Centro de Recreación Acuática Eleanor Green Roberts, desde donde se puede ver salir niños de todas las edades.

“Estos lugares no deberían estar cerca porque luego lo huelen los niños y si preguntan qué es lo que huele así, uno no sabe qué decirles”, dijo Chloé Ruiz, mientras salía del centro de recreación. Ella y su familia viven en el sur de Los Ángeles y cerca de su casa aun no abierto un dispensario de marihuana.

Y mientras, la oficina del fiscal municipal sigue en su empeño por cerrar los locales que no se adhieran a las reglas de la Medida D y miembros del AFPR insisten en que el 60% de los votantes de California están a favor de la legalización de la marihuana.

Sin embargo, para Rolando Bueno las cosas están claras” “La marihuana es hierba loca, no es medicina. Cuando mis chivitos en el rancho lo comían, se volvían locos”, dice recordando su época de pastor en Oaxaca. “A la gente que fuma eso se le daña el cerebro. Es una droga para alocar a la gente y los que lo fuman tarde o temprano se vuelven haraganes”, concluyó.