Liberados del Dream30 van a Washington

Once miembros del 'Dream 30' dicen que abogarán por los aún detenidos
Liberados del Dream30 van a Washington
Lorena Vargas (izq.), Giselle Gómez y Marcela Espinoza, del grupo de los liberados, hablan por teléfono con su abogado desde El Paso.
Foto: AP

Los once jóvenes del Dream 30 que fueron liberados este martes tras casi un mes detenidos en El Paso salen hacia Washington este fin de semana para abogar directamente ante congresistas por sus compañeros aún presos por las autoridades de inmigración, dijeron portavoces del grupo.

“Van a Washington a buscar la ayuda de los congresistas latinos, a protestar y a pedir que liberen al resto de sus compañeros”, dijo Mohammed Abdulahi, portavoz de NIYA, la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes que organiza la protesta de los jóvenes.

Dream30 es el nombre original del grupo de 34 que pidió entrada al país el pasado 30 de septiembre por Laredo, Texas. La mayoría de ellos eran jóvenes que vivieron gran parte de su niñez y adolescencia en Estados Unidos pero luego fueron deportados a sus países de origen, o se fueron voluntariamente al enfrentar el dilema de vivir aquí sin papeles.

No obstante, todo parece indicar que no encontrarán muchos amigos en los pasillos del Congreso, donde las oficinas de algunos congresistas ya ni siquiera los reciben y otros, que han sido objeto de protestas y sentadas por parte de los padres y familiares, expresan dudas sobre la efectividad de las tácticas del grupo.

Esta semana, el congresista Luis Gutierrez de Chicago se reunió con un grupo de padres del Dream30 y también lo hizo un abogado de la oficina del senador Bob Menendez, donde los padres hicieron varias sentadas de protesta en los últimos días. En las oficinas de ambos los han atendido, pero no necesariamente piensan que lo que están haciendo favorece la reforma migratoria ni los casos individuales de los muchachos del Dream30.

“Tenemos mucha simpatía y nos sentimos responsables por los padres y los detenidos individuales. Nuestra oficina siempre trabaja en casos como estos para tratar de impedir deportaciones, y lo estamos haciendo en estos casos”, dijo Doug Rivlin, portavoz de Gutierrez. “Lamentablemente, los medios de derecha y conservadores sí les están dando atención y sirve para reforzar la atención negativa en áreas que estamos luchando por cambiar con legislación”.

Ambas oficinas han manifestado que el Dream30 no ha recibido buena asesoría legal. Por ejemplo han señalado que la muchacha deportada esta semana, Rocío Hernández, ahora tiene una deportación y una solicitud de asilo negada en su archivo, lo que haría más difícil legalizarla después.

El abogado del grupo, David Bennion, ha dicho que el grupo puede argumentar que necesita asilo para proteger a los muchachos de la violencia y el secuestro en México y que ellos podrían convertirse en una nueva “clase social” protegida en la ley estadounidense.

En una reciente entrevista con La Opinion, el abogado dijo que los jóvenes “tienen en común que nacieron y crecieron en Estados Unidos, estudiaron en escuelas aquí y son fácilmente identificables en México”, dijo Bennion. “Los carteles y la policía en México saben eso y son blanco ideal de secuestro o extorsión. Algunos de los jóvenes ya lo han vivido y también familiares suyos”.

El congresista Gutierrez y el senador Menéndez, de Nueva Jersey, han abogado por incluir mejoras al sistema de asilo y por permitir el regreso de deportados sin delitos para que aprovechen una eventual reforma migratoria, si esta se da. En Washington el punto de vista de activistas pro inmigrantes es que forzar la mano del Presidente con protestas como esta “no ayuda”.

De los 34, aún quedan 13 detenidos en El Paso, Hernández fue deportada esta semana y los demás han sido liberados, algunos —varios menores de edad— el primer día que cruzaron y estos 11 lo fueron esta semana. Todos pidieron “permiso humanitario” y entrevistas de “miedo creíble” que es el primer paso del asilo político, según indicó Bennion anteriormente.

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