Mujeres enfrentan a republicano por reforma migratoria

Un acto de desobediencia civil que realizan mujeres inmigrantes en las oficinas del congresista republicano Kevin McCarthy en California se mantiene con la presencia de varias en la oficina del legislador

Mujeres enfrentan a republicano por reforma migratoria
Unas 11 mujeres permanecieron por horas en la oficina de McCarthy y en vez de ser arrestadas, se les permitió quedarse a pasar la noche con vigilancia policial.
Foto: Pilar Marrero / La Opinión

El miedo y la necesidad de defender de sus hijos y su familia motivaron a Matilde Cervantes, de 38 años, a participar este miércoles junto a varias docenas de mujeres inmigrantes en actividades de protesta enfocadas en un poderoso líder republicano de la Cámara de Representantes: Kevin McCarthy.

El objetivo: lograr que McCarthy se decante a favor de permitir un voto en el pleno de la Cámara sobre un proyecto de reforma migratoria pendiente.

Pero para Matilde y muchas otras mujeres inmigrantes, o familiares de inmigrantes, es un asunto aún más personal y no político: son sus vidas las que están en juego.

“Uno trabaja y muchos empleadores se aprovechan del estatus legal para abusar. Otras manejamos y tenemos miedo a que nos agarren en cualquier momento, tienes que saber donde están tus hijos por temor a que queden sin protección”, comentó Cervantez mientras participaba en la protesta en la que un centenar de mujeres y activistas rodearon e invadieron las oficinas de McCarthy en Bakersfield, California.

El congresista McCarthy en Bakersfield es el tercero en la línea de liderazgo republicano de la Cámara de Representantes y tiene la posibilidad de empujar al Presidente de la misma John Boehner a permitir un voto en el pleno, dijeron portavoces de la coalición que organizó la protesta.

Esta actividad es la primera de varios eventos similares que se llevarán a cabo hasta el viernes de esta semana en diversas oficinas de congresistas republicanos clave en el país. Aunque diversos grupos llevan meses presionando y manifestándose contra McCarthy, es la primera vez que las principales protagonistas y los reclamos son específicamente por y para las mujeres.

“Nos enfocamos en McCarthy y en otros congresistas claves porque lo que necesitamos es esto: un voto en el pleno”, dijo María Machuca, portavoz del Sindicato de Campesinos (UFW), uno de los grupos organizadores.

Diana Ramos, una receptora de Acción Diferida DACA, una inmigrante que vive en Los Ángeles, viajó a Bakersfield a formar parte de la protesta. La mueve la compasión. “¿Cómo puede uno seguir viviendo en la sociedad donde un niño no está seguro si su mamá, hermana, o tía van a regresar al siguiente día?”, dijo Ramos.

Ramos y su familia tuvieron que acoger a la familia de un primo que fue deportado hace unos diez años, dejando a su esposa y dos hijos pequeños sola. “A esa edad el niño no entiende por qué su papá no regresa”, dijo Ramos, la única sin ciudadanía de sus tres hermanos. “Se destrozó toda una familia por no tener un sistema justo”.

El grupo quiere que McCarthy firme una petición en la que se compromete a trabajar con su grupo republicano en aprobar una reforma que proporcione soluciones a las mujeres separadas de sus familias, a las hijas de madres deportadas y a las trabajadoras que no reciben constancia laboral y a las que le sería difícil legalizarse incluso bajo la ley aprobada por el senado.

Al final, unas 11 mujeres permanecieron por horas en la oficina de McCarthy el miércoles y en vez de ser arrestadas, se les permitió quedarse a pasar la noche con vigilancia policial.

“McCarthy prefirió dejarnos aquí antes que enfrentarse a las mujeres que pedíamos reforma”, dijo María Machuca, portavoz del UFW, Sindicato de Campesinos. “Pusieron a un par de policías y dejaron abierto, de manera que puedan salir si quieren. Pero un grupo se va a quedar allí por el tiempo que sea necesario”.

Entre las mujeres que ocuparon el interior de las oficinas de McCarthy, el tercer congresista en importancia dentro del liderazgo republicano de la Cámara, están Angélica Salas, directora de CHIRLA, Juana Chávez, hija de Dolores Huerta y sobrina del fallecido César Chávez, Karina Muñiz, de la organización Mujeres Unidas y Activa, Lori de Leon, de la Fundación Dolores Huerta y media docena de mujeres más. Ninguna de las que permanecieron dentro eran indocumentadas, dijo Machuca.