Testifica exjefe policial en caso de corrupción en Bell

Randy Adams defendió la legalidad de su salario en Bell
Testifica exjefe policial en caso de corrupción en Bell
Randy Adams, ex jefe policial en la ciudad de Bell.
Foto: La Opinión - Archivo

El ex jefe de la policía de Bell, Randy Adams, testificó ayer en el juicio contra Angela Spaccia, la ex funcionaria de esta ciudad, quien enfrenta 13 cargos de corrupción.

Adams, quien no había declarado públicamente al respecto hasta ahora, dijo a los 12 miembros del jurado, que nunca dudó de la legalidad de su elevado salario de $457 mil anuales, con beneficios de por vida.

Esto porque Spaccia y “todos” le habrían asegurado que Robert Rizzo, el entonces administrador de Bell y jefe de la acusada, tenía el presupuesto de la ciudad en control y poseía la “autoridad” para ofrecerle ese sueldo, el cual superaba al de los jefes de la policía de Los Ángeles y de la ciudad de Nueva York.

Adams, amigo de años de Spaccia, recibió la oferta de trabajar para Bell a través de ella. Cuando tomó el puesto, en el año 2009, se convirtió en el jefe de policía mejor pagado en todo el país.

“Su labor era proteger a los ciudadanos. El tenía que saber que esa suma de dinero —de su salario— estaba fuera de toda proporción”, dijo a La Opinión Ali Saleh, concejal y ex alcalde de Bell.

“Randy Adams pudo haber dicho que eso no era correcto, pero en su lugar decidió tomar el dinero de la ciudad. Lo que hizo fue malicioso”, enfatizó el concejal.

Saleh fue elegido a la alcaldía de esta ciudad del sureste de Los Ángeles, con apenas 36 mil habitantes, justo después de que seis funcionarios, incluyendo Rizzo y Spaccia, fueran retirados de su puestos en 2010, al resultar involucrados en el caso de corrupción más grande que se haya reportado en Los Ángeles.

Rizzo, quien enfrentaba 69 cargos, entró un alegato de no disputa de cargos hace un mes, justamente una semana antes de que iniciara su juicio. Ahora espera que el próximo año se le dicte sentencia de hasta 12 años en prisión.

Más adelante en su testimonio, Adams admitió que antes de aceptar la oferta llegó a pensar que era “sospechosa”. Entonces este habría consultado a un fiscal del condado para saber si Bell estaba bajo algún tipo de investigación relacionada con corrupción, y se le habría informado que no.

“Estaba sorprendido de que una pequeña ciudad como esta pudiera tener el dinero para contratarme”, dijo Adams.

El ex jefe de policía fue acusado junto con los otros funcionarios al año siguiente, pero no se le presentaron cargos.

Spaccia, de 55 años de edad, era la segunda a cargo de la administración de la ciudad, cuya población es 90% latina. Esta tenia un contrato laboral con un sueldo base de $370 mil al año, que en 2010 se elevo a $564 mil, mientras que el de Rizzo rebasaba el millón de dólares anualmente.

El fiscal adjunto del distrito, Max Huntsman, indicó al inicio del juicio, que los contratos de Spaccia y Rizzo no fueron aprobados públicamente, y que sus salarios estaban basados en una “formula cuidadosamente disfrazada”.

El jurado pudo ver un mensaje electrónico de Spaccia a Adams en el que le explicaba que sus compensaciones fueron “elaboradas cuidadosamente para evitar llamar la atención sobre su paga”.

La ciudad de Bell puso una demanda en contra de Adams el mes pasado, en la que exige a este que devuelva su salario anual completo de $457 mil, más una porción de los $20 millones que la ciudad perdió durante el periódo de corrupción. Adams demandó a la ciudad, ya que exigía que esta pagara sus gastos legales de defensa por la demanda general de la procuraduría estatal por enriquecimiento ilícito, que lo involucraba.