Más frecuente la violencia contra colombianos en México

Casos de secuestros por parte de supuestos policías y bandas capturadas por robo a casas de lujo son algunos de los incidentes que enfrentan “los paisas”

Más frecuente la violencia contra colombianos en México
El colombiano John Jairo Guzmán Veláquez durante el encuentro con su esposa Luz Edith Sarmiento hoy, en Bogotá. Guzmán fue secuestrado por un grupo de personas vestidas de policías el 20 de septiembre en la capital mexicana.
Foto: EFE/Felipe Pinzón / Cancillería de Colombia

MÉXICO – Un hombre secuestrado por tres policías en la hora pico del tráfico en la capital mexicana; bandas capturadas por robo a casas de lujo; un grupo de vallenato emboscado en el camino a una fiesta; tres hombres ejecutados en un automóvil y dos más que denuncian maltratos en una cárcel de provincia.

Los números policíacos que son una parte de la violencia en este país, día a día se salpica con casos cada vez más frecuentes donde los protagonistas tienen como común denominador ser originarios de Colombia.

La población de emigrantes colombianos en México casi se triplicó en los últimos 10 años – de 6,500 a 14,000 según cifras oficiales- y la cultura sudamericana alegre, rumbera y comedida que abre negocios y contribuye a la economía se ensombrece a rachas de malas noticias.

Este día, las rotativos de la prensa capitalina vaciaron sus tintas con la historia del sudamericano John Jairo Guzmán, quien escapó tras 57 días del secuestro realizado por tres policías del Distrito Federal filmados con el teléfono celular de un espectador en plena calle, justo en el momento en que lo subieron a una camioneta civil.

El consulado de Colombia en México se limitó a informar que Guzmán llegó a la sede diplomática “por sus propios medios” tras escapar “de donde lo tenían secuestrado”. No se ofrecieron más detalles.

La realidad es que la violencia en contra de “los paisas” o cometida por éstos es cada vez más frecuente y se prevé que podría subir de tono tras la eliminación del visado, a partir de este año, para los colombianos.

Catalina Botero, relatora de la Organización de Estados Americanos (OEA) describe que la complejidad de la relación entre ambos países proviene del innegable hecho de que “el principal productor mundial de cocaína tiene que llevar la droga a Estados Unidos pasando por México”.

De igual manera se explican extraoficialmente escaramuzas como la de enero pasado, cuando 17 músicos del grupo Kombo Colombia, murieron a balazos cuando se dirigían a una fiesta en Monterrey (norte) presuntamente a manos de rivales de los Zetas, para quienes tocaban en antros.

O los asesinatos de César Augusto Hoyos y Rubén Cárdenas, el 31 de julio, a bordo de su automóvil en el barrio Tlazintla, un paraje de alta marginalidad, pandillerismo y narcomenudeo de la Ciudad de México.

Más allá de los líos de estupefacientes, los sudamericanos se volvieron noticia en los últimos meses por su organización criminal para robar residencias de lujo en diversas regiones del país donde incluso han sido capturados in fraganti.

El modus operandi incluye casi siempre a una mujer entre tres o cuatro hombres que toca los timbres para verificar si las casas están vacías y después llama a sus secuaces. El gobierno del DF suma 26 denuncias con este perfil, pero también se han reportado casos en Quintana Roo, Yucatán, Aguascalientes, Estado de México, Coahuila y Monterrey.

El jefe de Gobierno capitalino, Miguel Mancera, promueve desde esta semana una base de datos nacional que integre la información de extranjeros que delinquen en el país.