La amaxofobia es el miedo a conducir

El problema radica en la falta de autoestima y confianza en uno mismo

La amaxofobia es el miedo a conducir
Quienes sufren la amaxofobia experimentan una gran tensión psicológica y muscular.
Foto: Agencia Reforma

MÉXICO, D.F. — Amaxofobia viene de “amaxo” que en griego quiere decir carruaje y de “fobia” que quiere decir miedo.

Se define como un miedo irracional a conducir. La inseguridad en la conducción se debe a la falta de habilidad al conducir y, en la mayoría de los casos, esta falta de destreza se produce porque se tiene poca experiencia al volante o porque llevamos mucho tiempo sin conducir.

Trinidad Aparicio Pérez, psicóloga, aclara que se trata de un problema de falta de autoestima y confianza en uno mismo. Esta patología es más frecuente en mujeres, sobre todo en aquellas con padres, hermanos o maridos muy dominantes o machistas que han mermado su autoestima.

Los amaxofóbicos son muy negativos hacia su forma de conducir, se consideran incapaces de conducir un vehículo con destreza, creen que pueden ser los causantes de un accidente de tráfico o piensan que no van a saber actuar ante situaciones adversas en la carretera como fuertes lluvias, niebla, desvíos provisionales… Tienen tal inseguridad en su forma de conducir, que rara vez se ponen delante del volante.

Entre los síntomas más comunes está la ansiedad, la angustia, temblores, dolor de estómago, rigidez, sudoración excesiva o taquicardias, incluso pesadillas antes y después de conducir.

Quienes lo sufren, experimentan una gran tensión psicológica, llegando a evitar situaciones donde conducir es necesario como cualquier salida de ocio que implique trasladarse en coche, comidas, viajes, excursiones…, en los casos más extremos hay personas que han llegado a renunciar a un puesto de trabajo porque implicaba desplazarse a diario en coche.

La amaxofobia supone en estos casos una limitación muy importante, se trata de un miedo paralizante.

La especialista asegura que es frecuente sufrir tensiones musculares, siendo una de las consecuencias más habituales la contractura en el cuello y hombros, estas contracturas pueden hacerse crónicas cuando se conduce con frecuencia.

La respiración debe ser relajada y los músculos no deben estar tensos, sobre todo en la zona del cuello y hombros, de lo contrario si habitualmente tenemos que conducir podríamos sufrir rigidez o contracturas.

Tener confianza en uno mismo y una actitud positiva es fundamental para superar el problema. Para conseguir esto tal vez sea necesaria la ayuda de un profesional.