El gran pacto secreto

El Secretario de Estado John Kerry y Mohammad Javad Zarif, Ministro de Relaciones Internacionales de Irán, firmaron un pacto que congelará el programa nuclear del país musulmán por seis meses
El gran pacto secreto
Marco Rubio cree que la política exterior incierta de Barack Obama ha "envalentonado" a los adversarios de EEUU.
Foto: AP

POLÍTICA

Los grandes pactos políticos, aquellos que se hacen en el lecho de la penumbra, detrás de los medios de comunicación y fuera del alcance de los críticos, a pesar de ser los más riesgosos, también son los que dan mejores resultados.

En 1941, en pleno desenlace de la Segunda Guerra Mundial, el primer ministro de Inglaterra Winston Churchill y el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt se reunieron a mar abierto en una embarcación llamada Atlántico , alejados de los medios comunicación, fuera del alcance de sus amigos y enemigos, para discutir sobre temas de la Guerra.

Lo más importante que surgió de la reunión fue una resolución para resolver la paz del mundo en el futuro. Los dos resolvieron que la Sociedad de Naciones era inoperante, caduca y ahistórica. Debería ser reemplazada por otra organización mundial que cumpla con la promesa de promover la paz. Fueron los primeros pasos para crear la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Luego, la ex Unión Soviética y China hicieron lo mismo. Apoyados por otros 23 países pequeños emitieron una resolución llamada “Declaración de las Naciones Unidas”. Fue otro paso positivo en la formación de la ONU.

Asimismo, los diversos tratados entre las dos potencias mundiales de la Guerra Fría, Estados Unidos y la ex Unión Soviética, para reducir el nivel de bombas atómicas se hicieron fuera del alcance de los medios de comunicación. Al final, se benefició el mundo.

Recientemente el Secretario de Estado, John Kerry, y Mohammad Javad Zarif, ministro de Relaciones Internacionales de Irán, firmaron un pacto político que congelará el programa nuclear del país musulmán por seis meses.

El compromiso busca una resolución integral, donde Irán tendrá la capacidad —y el reconocimiento de Estados Unidos— de tener plantas nucleares, pero que serán enteramente para propósitos sociales. Es decir no como armamento nuclear, sino para proveer energía a sus habitantes.

Los republicanos criticaron fuertemente la firma del compromiso de la Administración Obama. La ex candidata a la presidencia, representante de la Cámara Baja del Congreso, Michele Bachmann, dijo: “…Una total rendición de la Administración Obama”. El senador Marco Rubio vio el pacto como un elemento que “pone a Irán más cerca de las armas nucleares”. Incluso, el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu expresó su displicencia.

Qué más se puede esperar de un grupo de críticos que simplemente buscaban la guerra y la invasión de Irán como medio resolutivo del conflicto. Hoy, el presidente Obama nos ha demostrado que los canales diplomáticos pueden ser más eficientes para alcanzar la paz en el mundo.

Por lo menos en los próximos seis meses, Irán no podrá tocar una pisca de su programa nuclear. Es un pequeño paso, pero también es un paso gigante si consideramos que anteriores estrategias coercitivas no funcionaron. El pacto secreto, aunque no muy democrático, es una estrategia que funciona.