Enemigos, pero en la misma orilla

Enemigos, pero en la misma orilla
El cierre de las cuentas de una embajada puede perjudicar las operaciones en otros puestos diplomáticos.
Foto: Archivo / Shutterstock

Al Grano

La noticia les hizo temblar la mano al punto que les manchó la guayabera de café a los obstinados anticastristas de la Calle Ocho en Miami, especialmente a los “conspiradores permanentes” del Versalles, el restaurantico donde se reúnen los exiliados a celebrar las muertes repetidas de Fidel Castro.

Esta semana, la misión diplomática cubana en Washington D.C., informó que suspendió los servicios consulares para emitir pasaportes y visas, de manera temporal, porque el banco M&T (Bank Of America tras bambalinas), que les servía para hacer las transacciones financieras, resolvió no prestarse más para los negocios de las misiones extranjeras.

Antes de reclamar y protestar, los cubanos en el exilio y en la isla deben preguntarse quiénes están tras la jugada que perjudica a los miles de viajeros que cada año van a Cuba.

Se calcula que entre los tres millones de visitantes en 2012, alrededor de 476 mil son cubanoamericanos y cubanos residentes en los Estados Unidos y 98 mil son visitantes del dudoso programa “Pueblo a Pueblo”, en los que los viajeros participan supuestamente en “actividades educativas y culturales” y no en turismo. Recordemos que los viajes turísticos de estadounidenses a Cuba están prohibidos por la Ley del embargo comercial, económico y financiero, también conocida como Bloqueo.

Es bien sabido que ese Bloqueo solo ha perjudicado al pueblo. En los más de 50 años que lleva el castigo se ha comprobado que el régimen castrista no se ha visto afectado y por el contrario, su permanencia en el poder se consolidó. Ahí están todavía.

Lo que muchos no quieren admitir es que a ninguno de los dos bandos le conviene que se suspenda el embargo, ni al gobierno cubano ni a los “gusanos de Miami” como se refiere despreciativamente el régimen comunista a los empresarios y comerciantes de bien residentes en el sur de la Florida.

Decirlo públicamente es un pecado y quien se atreva a debatirlo es tachado de comunista, pero siempre se ha sospechado que estos aparentes enemigos están en la misma orilla y su estrategia es mantener el Status Quo, porque finalmente es un buen negocio para ambos.

Una prueba es que la respuesta a la flexibilidad y apertura del gobierno de Barack Obama ha tenido enemigos, muchos de ellos soterrados. ¿Por qué el banco deja de prestar servicios ahora? No es un secreto que hay un trabajo de lobby constante, sigiloso pero intenso, en el Congreso de la unión americana, para evitar que el Bloqueo sea eliminado.

Ciertos cubanos recalcitrantemente anticastristas (incluyendo a algunos del Versalles), que no tienen intereses económicos sino del corazón, siguen creyendo que los hermanos Castro y su régimen arcaico comunista están próximos a su fin. Cinco décadas esperando el milagro. ¿Cuántos años más tendrán que aguardar los habitantes de la isla para aliviar el hambre?

La mejor estrategia para tumbar el régimen revolucionario cubano es quitarle sus razones políticas e ideológicas contra los Estados Unidos. Caerá por el propio peso que obliga la necesidad, la falta de oportunidades, la ausencia de libertad y un futuro feliz. Caerá cuando las banderas antiimperialistas no tengan razón de ser.