La brecha económica

La reactivación de la clase media es claramente el desafío más importante, que involucra a la mayoría de personas
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La brecha económica
Los súper ricos han crecido en todo el mundo, pero Estados Unidos está a la cabeza de la manada.
Foto: Shutterstock

ECONOMÍA

Acaso, ¿es la desigualdad de ingresos “el reto que define” nuestro tiempo? El discurso dado por el presidente Obama el 4 de diciembre sobre este tema ha producido un intenso debate, con el apoyo de algunos y el argumento de otros — principalmente de Esdras Klein de The Washington Post— acerca que el desempleo debe ser el foco principal.

De hecho, Obama dijo en su discurso que es la combinación de “una falta de movilidad ascendente” junto con la desigualdad lo que constituye el gran reto de nuestros días. Esta me parece entonces la pregunta correcta: ¿cómo hacer para que la gente se mueva hacia arriba y así crear una clase media próspera? Si en el proceso los chicos de Google permanecen ricos, que así sea.

Cuando la gente habla de la desigualdad en estos días, a menudo se refieren a tres temas diferentes. En primer lugar, el asombroso aumento de los muy ricos. En segundo lugar, los salarios estancados y las perspectivas de debilitamiento de la clase media estadounidense. Y en tercer lugar, el gran número de personas en la parte inferior de la escalera.

Estos son fenómenos distintos. Hay un gran debate, y una buena nueva investigación, acerca de si estos fenómenos están relacionados — si el aumento de los ricos ha ocasionado el estancamiento de la clase media y los pobres. La evidencia es mixta. Ver “El impacto de la desigualdad en el crecimiento de Jared Bernstein” (http://bit.ly/1cbpptA), y un nuevo informe del Centro de Presupuesto y Prioridades Políticas titulado “Pulling Apart” (http://bit.ly/18BkKWe).

Los súper ricos han crecido en todo el mundo, pero Estados Unidos está a la cabeza de la manada. Y el motivo parece ser causado por algunos factores estructurales: la globalización y la tecnología son una ayuda para los superestrellas; y los grandes y líquidos mercados financieros hacen que los ricos sean más ricos. Otros factores son políticos: menores tasas de impuestos y la influencia política del sector financiero. Estados Unidos tiene todos estos factores: la innovación tecnológica, el alcance mundial, enormes mercados de capitales, sin embargo, también tiene recortes de impuestos, la desregulación, una poderosa industria financiera. Por lo tanto, no es tan sorprendente que tenga el mayor aumento en sus superricos. El actual Journal of Economic Perspectives tiene un excelente conjunto de ensayos sobre este asunto que vale la pena leer (http://bit.ly/1dpjxi7).

La reactivación de la clase media es claramente el desafío más importante, que involucra a la mayoría de las personas. Pero es también el más difícil —comenzó hace 40 años— y ha sido difícil de encontrar una solución duradera. Hay fuertes indicios de que el aumento de la desigualdad está desplazando a la clase media. Pero también hay una historia poderosa que contar sobre cómo la tecnología, la globalización y el decaimiento de la educación y habilidades estadounidenses han contribuido al estancamiento de los salarios para el trabajador de clase media.

Si se establecieran mayores impuestos para los ricos, ¿acaso eso podría crear una clase media más dinámica? Tal vez sí, pero no está claro exactamente cómo lo haría. También vale la pena señalar que el régimen tributario estadounidense —basándose sobre todo en el impuesto a la renta de las personas— ya es más progresista que los sistemas europeos, que representan un porcentaje mucho mayor de sus ingresos de impuestos de ventas. El 10% de los asalariados estadounidenses paga alrededor del 70% de todos los impuestos federales sobre la renta. En la ciudad de Nueva York, el 1% paga casi el 45% de los impuestos sobre la renta de la ciudad.

Algunos sostienen que el vínculo real entre el aumento de los ricos y la caída de la clase media es un asunto político. Los ricos han capturado el sistema político y lo han utilizado en su beneficio.

En términos generales, miremos lo que ha pasado en los últimos 10 años en Estados Unidos. Medicare se amplió de manera espectacular, se promulgó la atención de salud casi universal, la política energética ha sido cambiada en contra de los deseos de las grandes compañías de petróleo y carbón, las tasas de impuestos a los ricos se han acercado a máximos de 30 años.

De los tres problemas, el más fácil de solucionar es aquel en el que gastamos menos tiempo hablando: el destino de los pobres, que ahora ascienden a 46 millones.

Dado que los pobres tienden a no votar, ni ejercer ningún tipo de presión, no han recibido mucha atención desde los esfuerzos de Lyndon Johnson en la década de 1960. El Gobierno estadounidense no dedica mucha energía o dinero en solucionar sus problemas, especialmente aquellos de los niños pobres que sufren de desnutrición, mala salud y la mala educación, que paralizan sus posibilidades de escapar de la pobreza. Los recursos necesarios para cambiar esta situación sería una fracción de lo que gastamos en la clase media en este país.

No tenemos todas las respuestas, pero si queremos buscar la política que tendría el mayor efecto en la movilidad social y la reducción de la desigualdad, debemos concentrarnos en los pobres olvidados.