Un joven árbitro muestra otro rostro del fútbol

Osvaldo Delgado avanza en su curso de el Colegio de Árbitros de Futbol de Los Ángeles y sueña con pitar en el futbol profesional
Un joven árbitro muestra otro rostro del fútbol
Osvaldo Delgado no duda para sacar la tarjeta roja cuando el jugador lo amerita.
Foto: Iliana Salguero / La Opinión

Todos recuerdan una escena donde el árbitro tomó una decisión polémica y cambió el rumbo de un partido de futbol.

Y todos han gritado, criticado y quizá hasta abucheado al nazareno, pero pocos entienden la pasión que vive un árbitro desde su perspectiva por este deporte.

Osvaldo Delgado es originario de Guadalajara, Jalisco, y es uno de los árbitros más jóvenes y destacados en el Colegio de Árbitros de Futbol de Los Ángeles, CAFLA.

Inició su carrera hace 5 años por azares del destino en un partido infantil, “un primo me invitó a ser su asistente de coach en un equipo de niños, es un programa voluntario donde participan entrenadores y árbitros para el desarrollo de los niños en el futbol”.

“Una vez, mientras estaba como asistente, mi primo me dijo que ese día tenía que entrar al campo como árbitro”, recuerda Delgado.

A pesar de estar nervioso, aceptó y no se arrepiente de haberlo hecho, pues asegura que le gustó sancionar el juego, tanto que a la semana siguiente fue él quien solicitó ser el árbitro del encuentro.

A partir de ese momento, Osvaldo se enamoró de su nuevo oficio.

Pasaron varios meses y Delgado se desempeñaba como réferi voluntario, hasta que un amigo le aconsejó que cobrara por sus servicios en una liga local.

Él accedió y fue así como obtuvo su primer empleo como oficial dentro de la cancha.

“Estuve trabajando un par de años ahí, hasta que llegó el momento donde me encontré con el Colegio de Árbitros de Futbol de Los Ángeles y es ahí donde me quedé, ellos me abrieron la puerta gracias al señor Tony Vásquez, quien es el presidente, él me hizo la invitación”, explicó.

En CAFLA, Osvaldo encontró profesionalismo, juegos de gran calidad y la posibilidad de formarse como un profesional.

Según sus palabras llegar a la institución ha sido una “bendición” para su vida, pero sobre todo para su trabajo.