La figura del papa Francisco

El nuevo líder de la Iglesia Católica revivió el mensaje pastoral enfocándose en los pobres
La figura del papa Francisco
El Papa Francisco durante su mensaje "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo) desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el 25 de diciembre de 2013.
Foto: AP

Sociedad

No hay vuelta que dar, el papa Francisco es el personaje más importante del año 2013.

En solo un año, Francisco no solamente cambió la “fachada” de la Iglesia Católica, sino que también le dio una nueva tonalidad a su estructura y a sus bases.

Al igual que Jesús de Nazaret, el papa Francisco se hizo más amigo de los pobres, de los desamparados y las personas que son discriminadas por la sociedad.

Antes de la llegada del papa Francisco, la Iglesia Católica se encontraba en medio de una crisis institucional. Su credibilidad con sus fieles estaba un estado de “coma”. Durante los últimos años del periodo del papa Juan Pablo II, raras veces se había visto el desencadenamiento de una lluvia de quejas por parte de personas que, en su infancia y/o juventud, fueron objetos de abuso sexual por algunos sacerdotes inescrupulosos que hicieron mal uso de la autoridad moral que les otorga la Iglesia Católica.

El papa Benedicto XVI nunca supo confrontar el problema de los pederastas, ni mucho menos resolverlo. La pedofilia, el cual consiste en la excitación o el placer sexual que obtiene una persona mayor a través de actividades o fantasías sexuales con niños, se tornó en una tormentosa pesadilla que puso en tela de juicio la conducta de algunos sacerdotes y cuestionó las bases de los cánones de la Iglesia Católica.

No se sabe exactamente las razones por las cuales renunció Benedicto XVI, pero su salida del Vaticano dio un gran respiro a los feligreses católicos. Su reemplazante, el papa Francisco, supo encarar con todos esos problemas y emprendió un proceso de reconciliación con Francisco no es un liberal, ni mucho menos un revolucionario; su esencia sigue siendo conservadora y muy fiel a los cánones de su Iglesia. Sin embargo, su visión es muy diferente a la visión que promovían sus dos predecesores.

Desde su inicio, Francisco ha aceptado o por lo menos reconocido algunos cambios sociales que se gestan dentro de nuestras sociedades.

En una oportunidad dijo: “Si alguien es gay y busca el camino del Señor y tiene buena voluntad, quién soy yo para juzgar”. La posición de Francisco en torno a los gays es totalmente diferente a lo que anteriormente repercutía como política desde el Vaticano. Los gay eran referidos normalmente como homosexuales, como personas afectadas por problemas sicológicos y cuyas conductas eran pecados mortales y deberían ser condenados.

En el día de la celebración del nacimiento de Cristo, el papa Francisco se refirió a la necesidad de la paz del mundo, particularmente en Siria y África. Su pensamiento resulta ideológico y tal vez un tanto ingenuo pero no deja de ser esperanzador.

El papa Francisco unió a los católicos y le dio un nuevo camino a su Iglesia; por eso es el personaje del año.