Vicepresidente Biden se estrella con NYC

Compara el aeropuerto LaGuardia con uno de un país tercer mundista, lo que desata la ira de los neoyorquinos
Vicepresidente Biden se estrella con NYC
No cae bien el comentario del vicepresidente Joe Biden.
Foto: Archivo

Si el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, realmente considera aspirar a la presidencia en el 2016, su primera asignación este viernes debería ser disculparse con la Ciudad de Nueva York, la “gallina de los huevos de oro” del Partido Demócrata.

Y es que ayer, durante un mensaje en la vecina Filadelfia, Biden comparó el neoyorquino aeropuerto de LaGuardia con cualquiera de un país tercer mundista. “Si le tapo los ojos a una persona y lo llevo a las 2:00 de la madrugada a un aeropuerto en Hong Kong y le pregunto dónde estás, responderá ‘esto debe ser América, es un aeropuerto moderno’. Pero si lo llevo al aeropuerto LaGuardia en Nueva York y le pregunto lo mismo, pensará que estamos en algún país tercer mundista”. Para rematar su comentario, aclaró: “No estoy bromeando”.

A juzgar por las reacciones de los neoyorquinos en las redes sociales, quedó claro que el comentario no era una broma, porque lo menos que ha causado es risa. Si algo provocó fue indignación.

Siendo la Ciudad de Nueva York el hogar de millones de inmigrantes, muchos de ellos nacidos en países que sí son considerados del “tercer mundo” -por la falta de desarrollo, hambre, analfabetismo, etc…- el ejemplo del Vicepresidente ha sido descrito como insensible y denota ignorancia. Entre otras cosas destacan que en LaGuardia es posible encontrar desde diversos lugares para comprar alimentos hasta tiendas para adquirir recuerdos de la Ciudad y artículos de última hora. Los servicios sanitarios funcionan bien y la atención al pasajero es adecuada, comentan.

La espinita ya quedó enterrada en el corazón de la Gran Manzana por lo que si Biden ansía recaudar aquí los casi $30 millones que obtuvo el presidente Barack Obama para su campaña de reelección, tendrá que ofrecer una disculpa que calme la molestia de primer mundo de los neoyorquinos.