Hispana deja una marca en la historia política migratoria

Varios activistas pro inmigrantes confían en que la influencia de Cecilia Muñoz ayudará a frenar las deportaciones
Hispana deja una marca en la historia política migratoria
Cecilia Muñoz es la Directora del Consejo de Política Nacional de EEUU.
Foto: Archivo

El legado de Cecilia Muñoz -cuyo un nombre en el mundo de los derechos civiles se construyó antes de ingresar a la Casa Blanca en 2009-, ahora está unido al del Presidente Barack Obama, calificado recientemente como “deportador en jefe”, por la actual presidenta del Consejo Nacional de La Raza (NCLR), Janet Murguía.

Muñoz, de 52 años, llegó a la Administración como directora de asuntos intergubernamentales y en 2012 asumió como directora del Consejo de Política Doméstica, en este puesto coordina la política de la Casa Blanca y su implementación en todas las áreas: inmigración, salud, educación, etc.

Llegó a la Casa Blanca tras una carrera en el mundo de los derechos civiles en pro de los inmigrantes, pero tras cinco años en la Administración y 2 millones de deportados, se han roto viejas alianzas y han surgido críticas inesperadas. El gobierno ha insistido en que “aunque las leyes de inmigración estén rotas” deben cumplirlas y Muñoz ha apoyado este mensaje en público, lo cual ha molestado a varios activistas.

“Usando el criterio de los resultados, su gestión ha sido un fracaso, pero esperamos que el legado no esté marcado por esto, sino por lo que aún puede hacer ahí”, dijo Arturo Carmona, director ejecutivo de Presente.org.

Su organización montó una campaña en contra de Muñoz en 2011 exigiéndole que “volviera a sus raíces” y retractara algunas declaraciones.

La Casa Blanca y en especial Muñoz ha trabajado en las negociaciones en el Congreso para aprobar una reforma migratoria. Diversas fuentes del movimiento pro inmigrante coinciden en que gracias a ella se han realizado cambios importantes como los nuevos estándares en la política de detención, además de la Acción Diferida para los Dreamers.

“Cecilia es una de las mejores personas que se puede haber escogido, ha trabajado muy fuerte desde adentro”, explicó Luis Miranda, ex vocero de medios hispanos de la Casa Blanca.

Gustavo Torres, director ejecutivo de Casa de Maryland conoce a Muñoz desde hace 16 años y la define como una “luchadora histórica de la reforma. Pero en la Casa Blanca le toca representar intereses que no siempre son los nuestros. Ahora estamos más cerca que nunca de conseguir una ley y eso es gracias a ella”, explicó.

Muñoz cuenta con el respeto de activistas moderados y liberales, pero las opiniones respecto a su gestión, sobre todo en cuanto a la política de deportaciones han alejado a algunos de sus aliados en la lucha migratoria.

“Le ha dado cubierta al Presidente -que es su trabajo- pero su estrategia en inmigración ha sido horrible, hasta ahora. Es una vieja amiga, pero como una funcionaria de alto rango en la Casa Blanca ha defraudado a millones”, aseguró una fuente en Washington.

“Confío en ella. Sé que no estaría ahí si no creyera que puede hacer la diferencia y ayudar a la comunidad”, comentó una fuente demócrata en el Congreso.

Torres insistió en que la influencia de Muñoz es suficiente para hacer la diferencia. “En temas de inmigración es la mano derecha de Obama, creemos que si ella le aconseja parar las deportaciones, ocurrirá”.

Pero Muñoz no es la única con influencia en la Casa Blanca, el gobierno internamente opera con diferentes grupos de poder y no todos están en la misma página. “Es injusto que todo caiga sobre sus hombros, es imposible ponerle ese peso a una sola persona”, insistió Miranda.

En marzo Obama anunció una revisión sobre la política de deportación, un momento que reavivó las esperanzas de activistas y que aún deja el libro abierto en la historia del país.