La dignidad del trabajo

En el reciente debate en el Senado sobre el aumento del salario mínimo sobresalió la incongruente afirmación —supuesta mente en defensa de las minorías — que un salario de pobreza es la mejor oportunidad de superación para los jóvenes afroamericanos y latinos.

Allí el senador Ted Cruz de Texas desafió a sus colegas demócratas que, proponían un aumento paulatino para llegar a los 10.10 dólares por hora en unos años, “a mirar a los ojos de los adolescentes afroamericanos, esos adolescentes latinos que están buscando una oportunidad mejor”.

En este caso le sugerimos al senador Cruz que él les mire a los ojos de estos jóvenes cuando les explique por qué sus padres merecen un salario de pobreza que, debido a lo bajo, necesitarán de la ayuda pública para subsistir a pesar de trabajar a tiempo completo. Ya sea de paso, también puede contarles por qué hay que reducir esa ayuda pública a los trabajadores pobres con el fin de equilibrar el presupuesto sin incomodar a la gente de ingresos muy altos.

La gran equivocación es creer todavía que el salario mínimo es solamente el ingreso base para el joven que comienza su vida laboral, por ejemplo en un restaurante de comida rápida. Hoy ese sitio de empleo está mayormente ocupado por adultos con familia, que ganan el salario de adolescentes sin mayores responsabilidades.

La última vez que se incrementó el salario federal fue hace siete años a través de un acuerdo bipartidista que hoy es difícil de alcanzar por la radicalización de un sector de la bancada republicana que cree que ni siquiera debería haber un salario mínimo, sino una compensación según la oferta y la demanda del mercado.

Creemos que Cruz debería de preocuparse por el bienestar de los más de 10 millones de personas que se beneficiarán del aumento que el medio millón de empleos que momentáneamente pueden verse perjudicados. En cuanto a los jóvenes de minorías, es necesario recalcar la dignidad y valor del trabajo, para ello no es necesario denigrar pagando mal la labor    que realizan sus padres.