La demanda contra Bellflower

Ahora es el turno de Bellflower. La ciudad ubicada en el sureste del condado de Los Ángeles enfrenta una demanda judicial por diluir el voto latino y afroamericano con elecciones para elegir sus representantes a lo largo del distrito, en vez de hacerlo según su geografía.

El concejo municipal recibió varias advertencias a lo largo de los años para tener un sistema más representativo de la demografía de la ciudad. Sin embargo, no se ha hecho nada al respecto.

Desde hace más de 10 años que han habido numerosos candidaturas fracasadas de latinos y afromericanos al concejo. A pesar de que el 52% de la población de Bellflower es latina —33% votantes- y 18 % de votantes afroamericanos, no hay nadie de ese origen étnico y raza en la junta municipal.

El motivo es el mismo que ha mantenido —y todavía mantiene- sin representación política a las minorías. Este sistema permite que los votantes puedan elegir candidatos a lo largo del distrito en vez de dividirlo geográficamente para que cada área tenga un representante propio. Todo para que no sea el área más poblada, o pudiente, el sitio de donde salen todos los concejales de la ciudad.

Esperamos que las autoridades de Bellflower no decidan desperdiciar dinero municipal peleando en los tribunales esta demanda de la Fundación Mexicoamericana de Educación y Defensa Legal (MALDEF) por violar la Ley de Derechos del Votante de California de 2001.

Un buen ejemplo es el de la ciudad de Whittier donde los votantes aceptaron cambiar el sistema para que la voto sea por distrito. El próximo 5 de septiembre habrá una audiencia para dejar de lado la demanda. Uno malo, es Palmdale que ha gastado 1.5 millones de dólares en abogados y debe restituir 3.5 millones por el costos legal de los demandantes. Un gasto inútil e innecesario.

Las autoridades de Bellflower tienen que aceptar que los cambios demográficos acarrea inevitablemente adaptaciones para mantener vigente una democracia representativa.