Los muchos Méxicos

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Burbujas

Mientras que desafortunadamente la guerra (como quiera que se le llame) entre Israel y Hamas en Palestina continua sin vérsele una salida por el momento, y mientras no ha habido una decisión clara con respecto a los “niños invasores” que tanto teme el Gobernador de Texas y le hizo llamar a la Guardia Nacional, voy a hablar de cosas un poquito mas personales.

Don Ramón Lievano, viejo amigo y probablemente de la misma familia de los armadores de Frontera, Tabasco en México, me escribió por haber encontrado en el internet La Opinión y uno de estos artículos.

Además de recordar hechos acaecidos hace muchísimos años, me hace dos preguntas: ¿Cuál es tu opinión sobre la situación interna de México (tema que hemos venido discutiendo él y yo cada vez que nos encontramos)?, ¿Dónde puedo conseguir tu más reciente libro (Los Farsantes)?

La opinión que me pide de México es difícil de dar porque hay un México como nación y muchos Méxicos diferentes ya sea por raza, idioma, o situación socioeconómica.

México sigue teniendo alrededor de 15 millones de indígenas de los cuales más de la mitad no hablan español. Y casi todos ellos son pobres y de baja o nula escolaridad.

Estos son recordados cada seis años en las campañas presidenciales y al inicio de los nuevos gobiernos, sin importar si son del PRI o del PAN. Todos ellos han hablado de la necesidad de cambiar su situación y han ofrecido escuelas y algunos otros medios para ayudarles, pero nunca se ha hecho mucho por ellos. Sin esfuerzos continuados y organizados, las promesas quedan en eso, y la historia se repite cada seis años.

Ese México espera hoy como siempre que se le incorpore al otro México, que tengan la oportunidad de salir de la subsistencia de miseria en la que viven y que, conservando sus cultura, puedan ser parte de la civilización moderna.

Fuera de este pequeño México está el México de los pobres y el de los ricos, cada uno con una situación mucho muy diferente en el país.

Otro México, es el de la clase media, es más complejo por su diferente conformación, la cual se divide en estratos que arbitrariamente defino así:

La clase media “pudiente”, que sin ser rica tienen amplia educación y ha sido durante muchísimos años la que ha producido la intelectualidad en México. Muchos de esta clase media han venido bajando de nivel por las constantes crisis económicas del país, y por problemas y arbitrariedades político-fiscales, agrarismo mal entendido, y creciente costo de la educación. De este grupo han salido políticos que han acumulado riquezas inexplicables aprovechando su posición, lo cual ha sucedido gobierno tras gobierno sin importar su ideología política.

El segundo estrato incluye a los que en una o en otra forma han encontrado como subsistir y como educar sin que sus aspiraciones sean millonarias. Es la gente que en México llamamos “decente” sin que ello implique que los demás no lo sean.

El tercer segmento es la clase media “baja” que pretende no ser pobre pero que no tiene recursos suficientes para dejar de serlo. Generalmente aquí se incluye un gran número de los burócratas gubernamentales y de la masa trabajadora de la industria y del comercio.

La suma de todos estos forma el complejo cuadro sociopolítico del México actual. Esa pulverización de la sociedad dificulta una identidad generalizada, la situación política se complica, y a mi se me hace difícil generalizar una opinión o concepto aplicable a todo el país. A mi amigo Ramón tendré que pedirle me aclare cual México quiere que discutamos.

Con respecto a la segunda pregunta de Don Ramón, quiero comentar que me da mucho gusto que haya leído mis libros y decirle que Los Farsantes, que es el más reciente, lo puede conseguir en Amazon en dos versiones, la impresa y la electrónica.

Para aclarar, en este, como en todos mis libros sigo usando un país y personajes inventados, reflejando la situación y problemática que pudiera semejarse a algunos países latinoamericanos.

Don Ramón, léalo, y como años atrás, deme su opinión.

Los libros anteriores; La Jugada” y En la sombra de su rostro y algunos de los libros de cuentos cortos, hace tiempo que están agotados y no me he animado a una segunda edición.

Al estar escribiendo este artículo, vi un reportaje en la televisión, en el que Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, en una reunión pública insistió en que por segunda vez un pajarito le comunicó que el comandante Chávez mandaba un mensaje (desde el otro mundo) diciendo que estaba feliz con la lealtad de su pueblo.

Dicen los alemanes “er hatteinen v(f)ogel” señalando con el índice a la cabeza, indicando que alguien tiene un pajarito adentro, pero significando que no está en sus cabales.

A mi en lo personal no me afecta que haya un pajarito que le de mensajes, pero por el cariño que le tengo a ese país donde trabaje muchos años y donde tengo grandes amistades, me puede que su mandatario se exponga a la critica internacional en esa forma.

Lo extraño de todo esto no es que Maduro lo diga, lo que me sorprendió es que todos los presentes aplaudieron frenéticamente.

Prefiero el Venezuela de mis recuerdos.