Corregir la ley electoral

En las elecciones de noviembre se estima que hay 4.5 millones de ciudadanos latinos que pueden ver afectado su acceso a las urnas si no se refuerza la Ley de Derechos del Votante antes de los comicios.

La Suprema Corte de Justicia determinó el año pasado que una parte de la ley de 1965 estaba caduca porque la discriminación contra los votantes de minorías no era como antes. Por eso, el Alto Tribunal eliminó la Sección 5 que ordenaba a nueve estados y partes de otros seis, con un largo historial de discriminación, obtener el consentimiento federal a la hora de modificar sus leyes electorales. La mayoría conservadora de los jueces creyeron que ya no era necesario.

Sin embargo, los casos de discriminación continúan y han ido creciendo a medida que los estados imponen exigencias a la hora de votar bajo la excusa de combatir el fraude electoral . En realidad, los casos de fraude se registran en la votación por correo donde no se hace nada al respecto.

La Comisión Nacional de Derechos del Votante señaló hace unos días que se habían leyes estatales exigiendo mas documentos para votar, reduciendo el tiempo para ir a la urna y rehaciendo los distritos electorales para diluir el voto minoritario.

Precisamente Texas es uno de los peores al respecto, al igual que otros estados del Sur que aprovecharon a hacer cambios que no están bajo supervisión federal .

De ahí surgió la necesidad de los proyectos de ley H.R.3899 y S.1945 que reparan el daño causado por la decisión de la Suprema Corte.

Las medidas comenzaron con un importante respaldo bipartidista, que amenaza con diluirse ante la presión en contra de grupos conservadores como la Fundación Heritage. También muchos legisladores republicanos están reacios a ir contra sus gobernadores quienes son los que imponen las nuevas normas electorales para desalentar lo que ellos creen es un voto demócrata.

Esperamos que estos proyectos no caigan en el agujero negro legislativo creado por el liderazgo de la Cámara de Representantes que se devora las medidas que no superan la división en la bancada republicana. La democracia se fortalece con la participación , y no la exclusión, de todos los votantes.