Aboga por los migrantes deportados

Lleva comida y ropa a los deportados en Tijuana

Realiza cena navideña cerca del cruce fronterizo

Manda ayuda a Guatemala

@alvaradoisa

La primera vez que Juan Barillas visitó a los deportados y drogadictos que se refugian en el insalubre Río Tijuana se le hizo un nudo en la garganta y pensó en hacer algo por ellos.

Unos meses después, él y otros activistas iban de regreso con ropa, comida y artículos personales para los olvidados de Tijuana. Desde hace tres años su grupo, la Unión de Guatemaltecos Emigrantes, ha organizado además una “Cena Navideña” a la orilla de las aguas negras.

“Les llevamos a la gente que probablemente no tendrá nada en Navidad y ellos se ponen contentos con su gorrita y su bufanda”, comenta Barillas, quien nació en Guatemala hace 56 años.

“Cuando cruzamos la frontera de regreso nos sentimos bien, porque hicimos algo bueno por nuestros hermanos que están varados en Tijuana o que fueron deportados”, menciona.

Desde hace 25 años, Barillas, quien emigró a Estados Unidos en 1981 huyendo de la guerra civil en Guatemala, se dedica a tender la mano a los demás. Apenas se estableció en Los Ángeles, vendió comida para recaudar fondos y ayudar a estudiantes pobres allá.

Unas 50 personas se graduaron como maestros y contadores con los recursos que él envió. “Lo que pasa en nuestros países es que aunque seas inteligente, por la falta de dinero no pueden estudiar”, dice.

También ha organizado eventos para pagar las cirugías de niños con labio leporino y paladar hendido.

Barillas se graduó de profesor de primaria, pero ejerció poco en su país por la guerra civil. “A todos los estudiantes los perseguían. Me vine porque sentía que mi vida corría peligro”, contó.

En la casa de Barillas ya hay 20 bolsas de ropa que llevará al Río Tijuana en unos días. “Es para la gente olvidada”, dice.

“Cuando me retiré quise dedicarme a ayudar a los niños que, en muchos casos, no tienen voz”, dijo Mesa. “Quería ayudarlos para ver si podía hacer una diferencia en sus vidas.”

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