Acción ejecutiva no es algo nuevo

Acción ejecutiva no es algo nuevo

La posibilidad de que el presidente Barack Obama emita una orden ejecutiva sobre inmigración causa reacciones catastróficas y las peores amenazas, como si este tipo de acción no hubiera sido tomados antes, y muchos menos por mandatarios republicanos.

Se estima que todos los presidentes, demócratas y Republicanos, desde 1956 hasta el presente, han hecho ejercicio de su poder ejecutivo para detener la deportación de un grupo de inmigrantes que no tenían papeles en regla, a pesar de ya estar en Estados Unidos.

Ya sea por motivos políticos o humanitarios, los mandatarios actuaron por su cuenta en algunos casos anticipándose al Congreso, como en el de los refugiados cubanos o ante las dificultades de no conseguir un acción legislativa.

Ese fue el caso de George H.W. Bush quien en 1990 ordenó detener la deportación de los cónyugues e hijos de los beneficiados por la reforma migratoria de Ronald Reagan. El Senado de entonces aprobó la medida y la Cámara Baja se resistió, tal como ahora, por lo que Bush padre tomó acción.

Nadie se quejó entonces, como tampoco hubo protestas con anterioridad cuando Reagan usó este recurso para detener la deportación también de los hijos de los beneficiarios de la reforma de 1987.

En estos casos no se acusó al presidente de turno de actuar incostitucionalmente, no se habló de un posible juicio político ni de todas las barrabasadas que hoy hablan los republicanos ante una esperada acción ejecutiva de Obama.

Pero esto no debe sorprender. El Partido Republicano de ahora es muy distinto al de hace 20 años. Hay un neoreaganismo que prácticamente convierte al expresidente en un liberal por aumentar impuestos y por su humana reforma migratoria. Eso no se reconoce sino que muchos conservadores ignoran lo que no conviene del pasado para mantener vivo el intransigente extremismo actual.

Hoy los republicanos perdieron la vergüenza al acusar al presidente de querer “envenar” un pozo de buena voluntad que no existió ni antes ni ahora. Es lamentable que hoy el motor de la oposición es el odio al presidente y el resentimiento a los inmigrantes. Antes no lo fue. Por ejemplo, en la época de Reagan que los republicanos y conservadores tanto añoran