El Partido del Té vuelve a la carga

Mi abuelita decía con relativa frecuencia “Mal le paga el diablo al que bien le sirve.” Y esto es lo que debe estar pensando el presidente de la Casa de Representantes, John Boehner.

Por uno de esos misterios que no puedo explicar estoy suscrito desde hace algún tiempo a una organización de “patriotas” del Partido del Té. Ya saben, de esas que lanzan noticias de como Barack Obama es un enemigo de los Estados Unidos asociado con una organización maligna que pretende destruir a los Estados Unidos. No he cancelado mi suscripción porque la verdad algunas veces es hasta divertido el nivel de imaginación de estos “iluminados”.

Y me encuentro con la novedad de que estos agenciosos caballeros se han dado a la tarea de como se dice en el argot popular serrucharle el piso al bueno de John Boehner. Y la verdad que es una terrible injusticia. Si hay algo por lo cual se debe reconocer a Boehner, es por haber cedido de manera casi uniforme a todas y cada una de las exigencias de los militantes del Partido del Té.

Boehner ha llevado la voz cantante de estos extremistas en casi todos los órdenes, desde el Obamacare hasta el tema migratorio, pasando por el manejo fiscal, el control de armas, la designación de funcionarios, etc. Sin embargo, este “Diablo” acusa a Boehner de capitular ante el “Emperador” Obama y de, válgame Dios!, establecer puntos de compromiso con él.

No hay duda que a los del Partido del Té no hay zapatos que le calcen. Su meta es imponer su visión ideológica y sus políticas por las buenas o las malas, sin ceder ni un ápice.

Y el elegido para esta misión es nada más y nada menos que el congresista por el Estado de Carolina del Sur, Trey Gowdy. Gowdy ha sido enfático en decir que no le interesa la posición, pero claro, como buen político no va a mostrar sus cartas hasta cuando la balsa esté bien amarrada.

En todo caso, con el beneplácito o no de Gowdy, esta organización del partido del té que define al congresista como “Un verdadero conservador que traerá auténtico liderazgo al Congreso”, se encuentra en el empeño de conseguir el millón de firmas en apoyo a una posible candidatura para presidente de la Cámara Baja, a fin de presentarle dicha petición al propio congresista, a los representantes republicanos de la Casa de Representantes y a los medios de comunicación.

Este esfuerzo quizá no llegue a puerto, pero supongo que los peticionarios están bajo la presunción de que al menos servirá para que Boehner, un hombre que ha demostrado que es un líder muy débil, siga cediendo a sus presiones