Tontería diplomática
En la cancillería mexicana comparan hechos de Missouri con matanzas y desapariciones
Los presidentes de México y EEUU se reunieron en privado en la Casa Blanca. Crédito: EFE
Un día antes de la reciente visita del presidente Enrique Peña Nieto a Washington, su subsecretario para el área de Norteamérica de la cancillería, Sergio Alcocer, comentó a la prensa mexicana que no creía que la desaparición de los estudiantes en Iguala iba a ser tocada en la cumbre.
Lo explicó diciendo que hay casos de de violencia “en distintas partes del mundo” para proseguir: “Dentro de Estados Unidos, sabemos que hay este tipo de violencia en el área de Missouri, para mencionar solo un caso”.
¿Realmente es comparable la desaparición de los estudiantes con la complicidad política o la matanza de civiles por parte del ejército con un incidente policial que desembocó en tensiones raciales, por más serias que fuesen?
No hay comparación posible. Si así lo ve la persona que tiene en su cartera Estados Unidos, él no comprende lo que ocurre en este país y mucho menos en México.
Si el comentario no es el fruto de la incompetencia personal, nos preocupa entonces que esa sea la visión de la Cancillería.
Desde el inicio de la gestión de Peña Nieto se quiso restar importancia al tema de la violencia. En mayo pasado cuando la anarquía envolvía Michoacán, el canciller José Antonio Meade Kuribreña deslizó en una reunión con La Opinión una comparación entre la situación allí y la violencia en los barrios pobres de Brasil.
Este tampoco era el caso. La diplomacia permite lujos retóricos, pero después de los últimos desarrollos el comentario de Alcocer suena maliciosamente engañoso.
Esto significa que en el gobierno mexicano todavía no se aprecia la magnitud de la saturación popular que han causado los hechos con los normalistas, con el ejército, con la aparición de más fosas en Guerrero y con la complicidad de políticos, narcos y las demás fuerzas del orden.
Peña Nieto ha reconocido el momento coyuntural y la necesidad de dejar atrás y superar estos hechos. Comentarios como el de Alcocer no pueden pasar desapercibidos porque caracterizaciones que tratan de restar importancia a las masacres no permiten avanzar sino que retroceden a México. Muestran que es incapaz de reconocer la barbarie, el cansancio popular y cree que todo es normal, como para decir tonterías a los periodistas mexicanos