México: mentiras de las autoridades

En Tlatlaya muchos de los presuntos delincuentes fueron ejecutados cuando ya se habían rendido
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México: mentiras de las autoridades
El 30 de junio de 2014, 22 personas fueron asesinadas en San Pedro Limón, en Tlatlaya.
Foto: Agencia Reforma

El enfrentamiento del pasado 12 de enero en Iguala, cuando padres de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa se enfrentaron a efectivos del Batallón 27 por considerar que éstos participaron en la desaparición forzada de sus hijos es una fuerte llamada de atención de lo que se puede avecinar si esa tragedia no se aclara debidamente.

Aunque por fortuna no hubo víctimas mortales, el enfrentamiento terminó con varias personas seriamente lesionadas, entre ellas dos padres de familia, un estudiante y un periodista. Luego del altercado, al gobierno federal no le quedó otra opción más que aceptar la apertura de los cuarteles de ese batallón a los familiares de los estudiantes desaparecidos.

Se trata, claro está, de una medida desesperada de las autoridades para intentar calmar los ánimos. Pero es un arma de doble filo. Si no cumplen pronto con esa promesa, el asunto se puede complicar más, pues se acrecentarán las sospechas sobre la participación del ejército en la desaparición de los estudiantes.

Los testimonios de varios jóvenes que sobrevivieron al ataque en Iguala indican que los soldados del Batallón 27 no sólo pecaron de negligencia sino que también los agredieron directamente.

Hasta ahora, la Procuraduría General de la República ha negado esa versión pues obviamente se trataría de un crimen de Estado. Es mucho más sencillo culpar de los hechos sólo a la policía de Iguala y al exalcalde José Luis Abarca.

El problema para la PGR, y para las autoridades en general, es que han caído en el descrédito total. Los mexicanos sabemos que toda la vida han mentido, ocultado y distorsionado la información sobre crímenes y abusos que involucran a quienes detentan el poder. Por eso nadie cree en las versiones oficiales.

Ejemplos sobran. Para no ir más lejos está el caso Tlatlaya. Durante meses la Secretaría de la Defensa Nacional aseguró que los 22 civiles que murieron en ese municipio habían caído en un enfrentamiento con soldados. Pero investigaciones periodísticas descubrieron que muchos de los presuntos delincuentes fueron ejecutados cuando ya se habían rendido. El Ejército tuvo que reconocer finalmente que actuaron de manera extrajudicial.

En el caso de Ayotzinapa el gobierno federal ha hecho constantes llamados para que cesen las protestas y vuelva la calma. El procurador Jesús Murillo Karam acaba de asegurar que todo apunta a que los estudiantes fueron asesinados y quemados en Cocula, a pesar de que los estudios forenses de la Universidad de Innsbruck sólo pudieron identificar los restos de un joven debido a que el calor excesivo destruyó el ADN de la mayoría de los restos.

Pero los padres de los estudiantes y miles de mexicanos siguen sin creer esta versión . Y es de esperarse que mientras el gobierno no dé muestras contundentes de que está dispuesto a dejar de mentir la ciudadanía no bajará la guardia.