Cómo estudiantes ayudan a que la muerte sea menos dolorosa

Así se preparan los que cuidan a los muertos y consuelan a los vivos
Cómo estudiantes ayudan a que la muerte sea menos dolorosa
Esther Rentería, de 47 años, se dedica a embellecer un busto de cera en su clase de Ciencias Mortuorias del colegio Cypress.
Foto: Aurela Ventura / La Opinión

La ciencia y la compasión se unen en este salón de clases para reducir el dolor por una muerte.

Una nariz, una oreja, una boca… cualquier parte del rostro que haya perdido un difunto, ya sea por una enfermedad crónica o un accidente, se reconstruye con cera en esta aula. Será la última imagen de éste que tendrán sus deudos y el propósito es que sea la más amable.

Así se preparan los que cuidan a los muertos y consuelan a los vivos en el Colegio de Cypress. La carrera se llama Ciencias Mortuorias y fue elegida para ofrecer un título de cuatro años, el único en el oeste.

“Este es un tributo al fallecido”, explica el profesor Dave McCament, señalando las esculturas de cera que han hecho sus alumnos. “Ayuda a que la familia cierre la pérdida de su ser querido”, agrega.

Más de cien estudiantes se preparan en administración de funerarias, embalsamado, arte restaurativa, exequias, tanatología, ley mortuoria, consejería y todo lo relativo a la muerte.

El programa (que cobró cierta fama por ser mencionado reiteradamente en la serie de televisión de HBO “Six Feet Under”) inició en 1977 y se espera tener más alumnos una vez que sea extendido.

“Con esta oportunidad el cielo es el límite”, dice emocionada Jocelyn Andrade, de 48 años, quien sueña con dedicarse al embalsamado de cadáveres. Su abuela fue una de las primeras mujeres que trabajó en una funeraria en el Este de Los Ángeles.

Andrade, residente de Commerce, quería ser directora de funeraria, pero cambió de parecer cuando vio el cuidado que tuvieron con el cuerpo de un familiar. “Es la última vez que verás a tu ser querido y quieres que luzca bien. Ayudar en eso te genera un buen sentimiento”, comenta.

El costo del nuevo programa sería de $10 mil. En esta profesión el sueldo inicial es de $40 mil anuales.

El profesor McCament cree que la demanda de esta carrera crecerá en unos años, cuando se agote la esperanza de vida de los baby boomers (los nacidos entre 1946 y 1964). “Desde el punto de vista empresarial ésta no solo es una profesión estable, sino muy práctica”, comentó.

Esther Rentería, de 47 años, esperó a que sus hijos fueran independientes para inscribirse en el Colegio Cypress. “Esto es algo que he querido hacer toda mi vida”, dice quien trabaja asistiendo a familias en el cementerio Rose Hills de Whittier.

“Muchos me preguntan ‘¿odias tu trabajo?’ Yo les digo que mi trabajo es hacerles el día más fácil”.