Repatriados, el tormento de México

La gente que regresa enfrenta una serie de dificultades para vivir dignamente

La cancillería mexicana registró un total de 242,553 connacionales repatriados durante 2014.

La cancillería mexicana registró un total de 242,553 connacionales repatriados durante 2014. Crédito: Gett Images

@GardeniaMendoza

MÉXICO – Apenas pone un pie en México, un deportado recibe alimento, asistencia médica, una cédula de identificación CURP y hasta un kit higiénico. Un programa integral del Instituto Nacional de Migración (INM) que podría ser modelo de derechos humanos excepto porque ese buen trato ocurre sólo en Tijuana, uno de los 12 puntos de repatriación fronteriza.

En el resto, acotó Enrique Berruga, vicepresidente de la fundación Mexicanos y Americanos, Todos Trabajando, el trato que se da a los compatriotas “no es digno” de ningún mexicano que regresa obligado. Y son muchos: 242,553 el año pasado.

“Ahí están las largas colas de migrantes muriéndose de frío, hacinados… y ni un vaso de agua les ofrecen”, alertó en el panel La Frontera Norte de México: Los Problemas de la Repatriación organizado por el Senado de la República.

Lo dijo frente a Cecilia Oliva, directora de Protección al Migrante del Instituto Nacional de Migración (INM), el organismo encargado de recibir y atender a los mexicanos indocumentados expulsados por autoridades de Estados Unidos, y Reyna Torres, directora de Protección Consular de la cancillería.

Ambas funcionarias defendieron en su momento avances como la bienvenida que se les da en Tijuana desde el año pasado y los acuerdos con EEUU para que las deportaciones se hagan sólo en los 12 puntos. Sin embargo, la lista de logros se opacó con la larga lista de desatenciones.

No hay lugares especiales para que los migrantes de retorno depositen sus ahorros en efectivo, destacó Berruga, y “esto provoca que a dos cuadras de pisar México sean víctimas de robo”. Y si lo llevan al banco, éste les quita un alto porcentaje por el impuesto al depósito en efectivo.

Tampoco hay incentivos fiscales para que inviertan en México como ocurre en Turquía, por ejemplo. “No hay conexión entre los dos México”, remató.

El mejor ejemplo de la indiferencia de los gobiernos estatales para con su diáspora la dio Carlos Mora, presidente del Consejo Estatal de Atención al Migrante en Baja California. En ese estado, que recibió en 2014 una cuarta parte del total de los repatriados, sólo tres entidades tienen representación para atenderlos: Chiapas, Michoacán y Sinaloa.

“Hace falta un enlace”, dijo.

“Nosotros los recibimos con gusto, pero no podemos asumir esa responsabilidad de darles empleo, vivienda, etcétera”, agregó Enrique Serrano, presidente municipal de Ciudad Juárez, que de los años 90 a la fecha ha visto duplicar su población migrante.

No siempre es negativo, advierte, pero sí complejo. “Esta migración es exigente, competitiva y llega con la espada desenvainada”.

Con este capital humano, el INM implementará a partir de marzo, junto con la Secretaría del Trabajo, un programa de enlace laboral con empresas, dijo Oliva. “Hay que aprovechar a estos migrantes, muchos de ellos, totalmente bilingües y muy preparados”.

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