El Via Crucis de las actas de nacimiento

Edgar Muñoz escribe el blog "La Huella"
El Via Crucis de las actas de nacimiento
Silvia Villegas (izq.) ayuda a Hilaria Ramírez (der.) a procesar un documento oficial de identificación en el Consulado General de México en Los Ángeles.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

Para cualquier persona es “normal” tener un acta de nacimiento, sin embargo, hay cientos o miles de ellas que nacieron en México y que ahora viven en Estados Unidos y que no la tienen. En el primer trimestre de este año, el Consulado de México en Los Ángeles reportó que se duplicó la emisión de documentos luego de que el gobierno de México anunció la emisión de los certificados en el extranjero. De mediados de enero a abril de este año, solo en la oficina de Lo Ángeles se elaboraron 3 mil 178 actas de nacimiento, eso es casi 50 por día.
Jamás me hubiera imaginado el sufrimiento que significa para muchas personas no tener un acta de nacimiento hasta que conocí a varias jóvenes cuyos futuros se han visto truncados por un documento, que todo ciudadano debería tener. Sin embargo, para M. y J. Espinosa, de 23 y 24 años de edad (cuyos nombres no voy a revelar por su seguridad en este país) , ese deseo no se ha cumplido.
La razón es muy simple, en los consulados de México no se les puede emitir un acta de nacimiento a las personas que no fueron registradas en el país. Ese es el caso de estos dos jovencitos que llegaron a Estados Unidos, de dos años de edad M.y de un año J., en los brazos de sus padres. Ellos han tenido que dar vuelta a todo para poder seguir sus vidas en la oscuridad en Estados Unidos.
Sus testimonios son muy tormentosos, sus caminos son sorprendentes porque son “doblemente invisibles” en este país. Han sido detenidos por la policía cuando han cometido una infracción de tránsito pero como dicen ellos “gracias a Dios” y a su excelente manejo del inglés, nunca han caído en una cárcel de Texas porque podrían caer en el riesgo de ser deportados a México. Un país que ni conocen y que nunca han pisado desde que salieron de niños.
Recientemente en la Cámara de Senadores de México, los legisladores aprobaron un acuerdo de modificación al artículo 44 de la ley del Servicio Exterior Mexicano para que ahora se permita registrar a los mexicanos que no fueron dados de alta en México. Eso, sin duda, aliviaría muchos de estos males. Es inhumano que una persona por la carencia de un documento, como un acta de nacimiento, no pueda gozar de derechos, como el de la identidad para poder sacar una licencia de conducir o abrir una cuenta bancaria.
M. y J. me llegaron a contar que hay hechos cotidianos tan simples de los que se ven privados como poder beber un copa de alcohol en un bar porque no tienen una credencial oficial que los identifique.
Si esa modificación a una ley mexicana se hace realidad, M. y J. podrían calificar para DACA (Acción Diferida para los llegados en la infancia) y sus vidas cambiarían de manera radical. Por fin tendrían un documento con su nombre y serían libres. De ahí la importancia de que los legisladores mexicanos contribuyan con estas decisiones para que la emisión de las actas de nacimiento deje de ser un viacrucis y se acabe la absurda doble invisibilidad.
Edgar.munoz@nbcuni.com 

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