Aumento de precios: el peor enemigo de los jubilados

Las pensiones son prácticamente cosa del pasado, y hay que considerarlo al momento de la jubilación
Aumento de precios: el peor enemigo de los jubilados
La inflación afecta el poder adquisitivo del ahorro para nuestra jubilación.

Aquellos días en los que un exempleador le pagaba una pensión de por vida a usted y a su cónyuge están desapareciendo. Si se avecina el momento de jubilarse, debe contemplar los constantes aumentos de precios y durante cuánto tiempo deberá pagarlos.

Mi padre tuvo una carrera laboral exitosa de más de 30 años en una misma empresa –MetLife Insurance– algo común para muchas personas de su generación. Mi madre ahora recibe una pensión mensual de MetLife. Recibirá esa pensión durante el resto de su vida; mi madre pertenece a la gran minoría.

Quien será su exempleador ya no le ofrecerá ingresos jubilatorios. En un entonces, las empresas ofrecían habitualmente pensiones, conocidas también como planes de beneficios definidos, en virtud de las cuales los empleadores calculaban los ingresos jubilatorios en función de la antigüedad, la edad y el salario del empleado.

Esos días han quedado atrás: De acuerdo con el Bureau de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos, actualmente, tan solo unas 10 empresas del sector privado ofrecen planes de beneficios definidos, aproximadamente el 25% de las empresas que solían ofrecer pensiones una generación atrás. Según el Instituto de Investigación de Beneficios para Empleados, en 1979 el 28% de los jubilados recibía pensiones, mientras que ese porcentaje se redujo al 3% en 2011.

Con la introducción del plan 401(k) y de las  cuentas de jubilación individuales  hace unos 40 años atrás, la carga de ahorrar para la jubilación se trasladó directamente al trabajador. Este nuevo paradigma delega una responsabilidad financiera posiblemente compleja, aunque vital, a los individuos, algunos de los cuales pueden no tener idea de cómo manejar inversiones o generar un flujo de ingresos jubilatorios confiable.

Ante este cambio, salieron a la luz dos realidades: una expectativa de vida más prolongada y el creciente costo de vida.

Hoy en día, los hombres que llegan a la edad de 65 años tienen una expectativa de vida restante promedio de 17.6 años, y las mujeres pueden esperar otros 20.3 años. Compare estas expectativas de vida con las de tan solo 75 años atrás, que eran de 12.3 años, para el caso de los hombres y de 14.7 para el caso de las mujeres.

Una pareja casada que no fuma y se jubila a los 62 años (la edad promedio para jubilarse en los Estados Unidos) hoy debe hacer planes y contar con fondos para una jubilación de 30 años o más. Esta realidad escapa a las personas que aún proyectan tener una expectativa de vida similar a la de la generación de sus padres.

La segunda realidad: la mayor longevidad reduce su poder adquisitivo general a lo largo de los años. Los costos en los que deberá incurrir una pareja para mantener el estilo de vida incrementarán continuamente durante tres décadas, si nos guiamos por la historia; el precio de los alimentos se duplicó en los últimos 30 años, por ejemplo, el costo de la atención médica se triplicó y el costo de las matrículas se quintuplicó. Los sellos postales de primera clase, uno de los barómetros de precios más comunes, incrementaron de 22 centavos en 1985 a 49 centavos al día de hoy.

¿Realmente esperamos que estas tendencias inflacionarias se detengan? Si los precios aumentan al ritmo de los incrementos promedio del Índice de Precios al Consumidor de los últimos ochenta años, el dólar de hoy debe incrementar a $2.18 al llegar el final de su jubilación para conservar el mismo poder adquisitivo. Sus inversiones destinadas a generar ahorro deben compensar este riesgo inflacionario.

Busque un planificador financiero idóneo que lo ayude a hacer planes financieros para la jubilación y a modificar sus conductas de inversión, con el fin de asegurarse de poder llevar el estilo de vida que desea durante todos esos años que tiene por delante.

– Dan Crimmins/AdviceIQ

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Dan Crimmins es cofundador de Crimmins Wealth Management LLC con sede en Woodcliff Lake, N.J. Su blog se llama Roots of Wealth.
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