Luchan con firmeza para salvar la identidad urbana de La Misión
El tiempo y la tierra para construir vivienda asequible se agotan en el histórico barrio latino de San Francisco, pero vecinos y activistas continúan el esfuerzo para frenar los desplazamientos
La Comisión de Planificación de San Francisco se reunió el pasado 6 de agosto. Activistas para exigir un freno a los desalojos y a la construcción de viviendas de lujo. Crédito: Fernando Torres | La Opinión de la Bahía
La crisis que enfrenta San Francisco con los desplazamientos ha desatado luchas que se han ido acrecentando en varios frentes: en el plano legal, las comisiones ciudadanas, los representantes municipales y las protestas.
Por un lado, los constructores tratan a toda costa de comprar las últimas tierras disponibles en la ciudad, paseándose a sus anchas por los pasillos y oficinas del Ayuntamiento, buscando resquicios legales para cambiar los códigos de zonificación que han regido a la ciudad por décadas.
Por otro lado, los activistas y líderes latinos agrupados en organizaciones comunitarias están logrando algo pocas veces visto: una creciente y férrea unidad. La lucha se ha extendido por los distritos y barrios citadinos, pero en donde se ha mostrado una mayor entereza y organización ha sido en el barrio de La Misión. Sus residentes han luchado con todo para no verse forzados a abandonar la ciudad, dejando en el trayecto evidencias de una notable resistencia. Esto, sin duda, ha sido un ejemplo para el resto de los distritos que han guardado silencio.
Es una lucha entre el poder del mercado y el poder de los afectados que no se había visto desde los años 70, cuando los habitantes del Barrio Chino enfrentaron a empresarios y lucharon contra los desalojos masivos que amenazaron con la desaparición del barrio como lo conocemos hoy.
Aplazan decisión sobre controles interinos
El 6 de agosto, la Comisión de Planificación votó por unanimidad retrasar por segunda vez, hasta comienzo de septiembre, una decisión para aprobar o rechazar los controles interinos para La Misión propuestos por el Departamento de Planificación de San Francisco.
“No decidieron nada porque dicen que necesitan un reporte de la ciudad donde muestre el efecto de la construcción en el desplazamiento. Quieren tener más información para poder tomar una decisión”, dijo Dairo Romero, director de Planificación Comunitaria de la Agencia de Desarrollo Económico de La Misión, MEDA.
Lo único que quedó claro en la reunión fue que la ciudad enfrenta una crisis de vivienda asequible, una emergencia que está obligando a muchos trabajadores a abandonar San Francisco.
Los controles interinos son una serie de medidas tendientes a detener temporalmente, a través del llamado zoning, la construcción de viviendas de lujo en La Misión. Son medidas burocráticas que le agregan una inspección más detallada a los proyectos. Por ejemplo, proyectos que tienen más de 25 mil pies cuadrados, que destruyan una unidad con control de renta o que desplacen espacios de usos comunitarios y de artistas.
‘No hay razón para traer oficinas de tecnología’
En la sala 416, adyacente a la de la Comisión de Planificación, se juntaron varios líderes latinos a escuchar la sesión. “Estamos apoyando a los artistas, estamos apoyando a los pequeños negocios. Que una vez que cambias el uso (zoning), empiezan a traer oficinas y edificios y destruyen lo poco que queda en La Misión”, dijo Laura Guzmán, directora del Centro de Recursos del Barrio de La Misión.
Guzmán dijo que la ciudad tiene códigos muy claros para la protección de zonas PDR (zonas donde hay actividades de producción, distribución y reparación). La zona entre las calles 16 y 17 y la Capp y La Misión tiene designación PDR por lo tanto “no hay razón para traer oficinas de tecnología. Los burócratas de la ciudad están empezando a despertar y han declarado que hay emergencia en La Misión pero todavía no han tomado medidas suficientes para protegernos y eso es lo que venimos a demandar: protección, que salven a La Misión,” dijo.
La medida retrasaría la propuesta para remodelar el histórico edificio Redlick (17 y Misión), que ha sido rechazada tajantemente por líderes y vecinos y que reduciría la presencia y el trabajo de artistas y pequeños empresarios en el edificio. Guzmán aseveró que en el edificio habían 40 artistas, hoy solo quedan ocho. Otros proyectos que se retrasarían sería un edificio de seis unidades en el 854 de la Calle Capp y otro de 52 unidades en el 3314 de la Calle César Chávez.
No nos está quedando terreno
“Quieren hacer edificios para compañías tecnológicas. Estamos perdiendo muchos espacios para los artistas en La Misión y en todo San Francisco”, dijo Eric Argüello, director de Calle 24 Distrito Cultural Latino. “Es una movida para sacarlos a todos”. El edificio Redlick “ha sido un espacio para sus trabajos por mucho años y ahora que se vendió, quieren sacarlos. En los últimos siete días (los comisionados) han recibido casi 3,000 correos electrónicos. Esperamos que no aprueben el plan (de los constructores) y que lo atrasen para que haya más comunicación con los residentes”, dijo.

La lucha por la tierra se torna vital. Ya no son muchos los terrenos disponibles para la construcción de viviendas asequibles. “Cada vez que aprueban un proyecto de condominios lujosos, afecta cada vez más el desplazamiento en el vecindario”, aseveró Romero.
Romero agregó que se está trabajando con el Departamento de Planificación “para buscar políticas y zonificación especial que nos permitan adquirir terrenos grandes (para) construir viviendas económicas. Los constructores quieren comprar esos terrenos para construir condominios y no nos está quedando terreno. Entonces estos controles sobre los proyectos nos dan tiempo y (desilusionan) a los constructores para que no sigan acumulando terrenos. Toda la ciudad nos está apoyando para pasar el moratorio, la Proposición I, bautizada como ‘I Love San Francisco’, para detener completamente cualquier tipo de desarrollo, solo permitir la construcción de viviendas económicas y poder adquirir los terrenos para construir lo que la comunidad necesita”, dijo.
“Si se lo dejamos a un constructor, lo que estamos haciendo es aumentar el desplazamiento”, dijo. Romero aseguró que de las 1,500 unidades propuestas a la Comisión, solo el 7% son viviendas asequibles. “El desbalance es tal que si perdemos el poco terreno que tenemos no vamos a poder construir y vamos a tener que irnos cada vez más lejos”, aseveró.