El calor no detiene a los inmigrantes

Varios grupos de indocumentados han sido rescatados con síntomas de deshidratación en los últimos días, debido a las altas temperaturas
El calor no detiene a los inmigrantes
Inmigrantes indocumentados caminan a través del desierto después de cruzar ilegalmente la frontera entre México y Estados Unidos por el área de Arizona.
Foto: Getty

Aunque en las últimas semanas las temperaturas han alcanzado los tres dígitos, el calor no detiene a los inmigrantes de intentar cruzar ilegalmente la frontera de Estados Unidos.

La semana pasada los agentes de la Patrulla Fronteriza aprehendieron a un grupo grande de inmigrantes cerca del puerto de entrada en Anzaldua, al sur de Texas, varios de ellos sufrían de golpe de calor y deshidratación.

Y este miércoles las autoridades rescataron a diez inmigrantes de nacionalidad mexicana que estaban atrapados en un tren de mercancías de la companía Union Pacific que circulaba por el sur de Texas.

Los inmigrantes pretendían llegar a la capital texana, Austin, pero a su paso por New Braunfels, a poco más de 80 kilómetros del destino final, tuvieron que avisar a las autoridades para que los rescataran por la deshidratación que sufrían. Los diez fueron trasladados a centros médicos, cinco de ellos ingresaron en estado crítico, informó en un comunicado la Alcaldía de New Braunfels.

“La Policía de New Braunfels recibió una llamada de emergencia de un hombre hispanohablante que afirmaba estar atrapado en un tren. Ese hombre dijo que él, así como otras muchas personas, estaban dentro de un vagón y no podían salir”, según relata el comunicado.

El verano es la peor época para intentar cruzar la frontera ilegalmente entre México y Estados Unidos de acuerdo el portavoz de la Patrulla Fronteriza, Andy Adame.

“Cuando tienes más de 30 días de tiempo de 100 grados, que hace que sea mortal para cualquiera de cruzar por ahí”, explicó Adame.

La semana pasada en particular la temperatura superó los 100 grados Fahrenheit en la mayor parte de la zona de la frontera sur. Con 117 grados registrados el viernes en el área de Phoenix, Arizona.

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Los inmigrantes a menudo intentan caminar desde México hacia Arizona, una hazaña que tarda alrededor de seis días, y resulta peligrosa para muchos. Algunos inmigrantes utilizan un coyote, o contrabandista, para guiarlos, pero otros tratan de irse solos. De cualquier manera, se puede terminar mal: De 1998 a 2013, la Patrulla Fronteriza registró haber encontrado más de 2,700 cuerpos en el desierto.

“Hemos rescatado a 293 personas y los agentes han encontrado 25 muertos en lo que va del año fiscal 2015 (que empezó el 1 de octubre de 2014)”, dijo a La Prensa Peter Bidegain, vocero de la Patrulla Fronteriza.

“Los migrantes que están cruzando ahora tienen la opción de marcar al 911. Muchos de los rescates que estamos haciendo en el desierto se inician de esta manera”, explicó Bidegain.

La semana pasada, cinco inmigrantes indocumentados que habían estado caminando por el desierto de Arizona durante más de dos semanas fueron rescatados por agentes del Sheriff del Condado de Maricopa y entregados a la Patrulla Fronteriza después de proporcionarles tratamiento médico.

Al ser rescatados, los inmigrantes reportaron haber estado tomando sus propios orines para sobrevivir, indicó en un comunicado Joaquín Enriquez, portavoz del Sheriff de Maricopa.

“Estaban en muy, muy mal estado. Algunos estaban a punto de morir”, indicó Enriquez.

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La religiosa Norma Pimentel, directora ejecutiva de Caridades Católicas del Valle de Río Grande, organización que ha jugado un rol importante en dar apoyo apoyo a los inmigrantes en esta región de Texas, indicó que las inclemencias del calor y el interés de internarse en Estados Unidos después de haber cruzado la frontera sin documentos son una “gran preocupación”

“El solo estar a la intemperie con este calor es horrible”, dijo. “El calor de este verano solo empeora la ya de por sí peligrosa travesía”.

Pimentel explicó a Action4 News que la deshidratación es siempre una preocupación en el Refugio del Sagrado Corazón, administrado por Caridades Católica.

“Cuando empezamos a registrarlos (a los inmigrantes), los niños reciben inmediatamente Pedialyte. La mamá y el papá reciben un pequeño vaso de agua porque queremos asegurarnos de que los atendemos de inmediato”, declaró Pimentel.