Republicano “pro reforma migratoria” se lanza al senado federal

De ganar la candidatura de su partido, competiría con la que gane entre Kamala Harris y Loretta Sánchez del lado demócrata

George “Duf” Sundheim sabe bien que, para muchos latinos y otros grupos étnicos inmigrantes en California, decir “republicano” es casi una mala palabra y así ha sido desde mediados de los años 90.

“Sé bien que tengo un reto muy grande por delante”, dijo Sundheim. “Y sé que quizá no tenga el tiempo que necesito para ganarme parte de esta comunidad, pero lo voy a intentar”.

Sundheim será uno de los republicanos que compita por la candidatura de su partido para luego luchar contra un demócrata por el puesto que deja la Senadora Bárbara Boxer. California no ha tenido un senador federal republicano desde hace más de 25 años y Boxer ha ostentado el puesto desde 1992, el famoso “año de la mujer” cuando muchas mujeres fueron primera vez electas al Congreso.

Hubo una época en que candidatos republicanos en California lograban 30 o 40 por ciento del voto latino. Todo eso cambió en los años noventa, tras la incursión del entonces gobernador Pete Wilson, la Proposición 187 y el tono antiinmigrante.

Sundheim nunca ha sido funcionario electo. “Ni siquiera delegado del partido”, afirma. Pero sí fue presidente de los republicanos en California en los años en que se fraguó la destitución del gobernador demócrata Gray Davis y la elección de Arnold Schwarzenegger, quien en aquel entonces usó un tono antiinmigrante para ganarse la derecha del partido.

Sin embargo, este abogado nativo de Illinois y residente de Palo Alto, California, aclara rápidamente que sus posturas no son la ortodoxia del partido republicano de los últimos años: apoya la reforma migratoria integral, es entusiasta del “Dream Act”, no quiere “anular” Obamacare sino “reformarlo” y habla de la pérdida de la clase media y de la pobreza como uno de los problemas claves del estado.

No cree que sea bueno cerrar Planned Parenthood, la última moda de los radicales de su partido. “¿Donde irían todas las mujeres que obtienen cuidado médico allí?”, pregunta.

Además, usa el sentido del humor para conectar con la gente.  Es campechano y de risa fácil.

“Si los votantes me rechazan seguiré tratando de hacer la diferencia”, dice. “Quizá me ocurra algo mejor, como cuando era joven y me rechazaron muchas mujeres, fue para mi beneficio porque terminé encontrando a mi esposa de 31 años”.

Se refiere a su esposa Cheryl constantemente y aclara que “habla español, aunque ya sé que eso no es suficiente”.

Del lado demócrata compiten dos mujeres, la procuradora Kamala Harris y la congresista Loretta Sanchez.  Del lado republicano compiten Tom del Beccaro, otro ex presidente reformista republicano y el asambleísta Rocky Chavez, de Oceanside.

Escuchar a la comunidad

Sundheim afirma que “hemos limpiado al partido en California” de aquellos que buscaban seguir atacando a los inmigrantes. “Cuando ha surgido un Tim Donnelly (exlegislador, proponente de medidas anti inmigrantes) le dimos duro”, afirma.

Sabe, sin embargo, que el tono republicano a nivel nacional no es el mejor para atraer a la diversidad que el partido necesita para sobrevivir. La campaña presidencial republicana “es un desastre completo”, afirma.

Su compromiso, dice, será “escuchar, escuchar lo más que pueda”.

En el este de San José, una comunidad latina cercana a su residencia de Palo Alto, se ha apoyado en su amigo Elías Chamorro, un inmigrante que le enseño español a su esposa, para reunirse con grupos comunitarios.

“Tenía que ir con él a las reuniones, porque si me presentaba solo, un tipo de 2 metros de alto y pelo rubio, pensaban que iba a deportar al tío José”, dice Sundheim haciendo gala de su irreverente sentido del humor. “No va a ser fácil ganar la confianza de esta comunidad pero voy a usar mi capacidad como mediador para hacerlo”.

Sudheim vuelve a la campaña tradicional republicana de años atrás: conservadurismo fiscal, enfoque en los negocios, incluyendo los pequeños, menos intervención del gobierno.

Promete ser un “proponente activo” de la reforma migratoria con camino a la ciudadanía. “Si debe de haber un camino a la ciudadanía, pero este debe ser el que ya existe, detrás de quienes están esperando para entrar a este país”, afirma.

“Yo sé que mientras haya un tono negativo, los latinos no escucharán nada de lo que propongamos”, dijo. “Yo sé que tengo que ayudar a cambiar el partido en este sentido pero voy a hacerlo sentando mi propio tono”.