El día que Donald Trump “se rajó”

El precandidato presidencial canceló repentinamente un foro con el empresariado hispano por no poder controlar la agenda
El día que Donald Trump “se rajó”
Las palabras de Donald Trump le ayudarán en la primaria demócrata pero luego serán un problema para los republicanos.
Foto: EFE

Al final Donald Trump “se rajó”. El líder de la primaria presidencial republicana canceló repentinamente su presentación ante la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos (USHCC) la cual era parte de una serie de encuentros con los aspirantes presidenciales de ambos partidos con el empresariado latino. Trump a su manera, mintiendo y denigrando a los demás, huyó de la posibilidad de aclarar posiciones y asumir responsabilidades sobre sus acciones y palabras.

La presentación del precandidato había sido arreglada en una reunión entre el millonario y el presidente del USHCC, Javier Palomarez, para el 8 de octubre en el Newseum de Washington. Trump, según Palomarez, quiso cambiar el formato -que es igual para todos los precandidatos- en un intento de controlar el contenido y la dinámica de un evento que prometía ser intenso, dado sus comentarios hacia los inmigrantes latinos. Al no conseguir su propósito, Trump canceló su participación.

Ahora en esa fecha el republicano se esconderá en un acto multitudinario en Nevada, donde hace su espectáculo de entretenimiento, en vez de comportarse como un aspirante serio a la Casa Blanca. Como era de esperar la explicación de Trump fue mentir, diciendo que nunca hubo acuerdo alguno, cuando él había hablado con anterioridad sobre esta participación en un medio noticioso, y acusar a la organización empresarial latina de querer sacarle dinero.

Esto definitivamente no mejorará la imagen de Trump con los latinos. Tirar las piedras que lanzó contra los inmigrantes y luego esconderse entre los que piensan como él, le suma el epíteto de cobarde a otros más. Para quienes lo respaldan, tampoco cambia mucho porque hace tiempo que ellos aceptaron su exageraciones, insultos y mentiras bajo la inmadura justificación de que “dice lo que piensa”.

Al menos una porción significativa de la base política está tan enojada con sus propios políticos que tiene a tres personas que dicen barbaridades, Ben Carson, Carly Fiorina y Trump, sin ninguna experiencia de servicio público electo entre sus preferidos para dirigir a Estados Unidos. Trump es el más furioso y el más popular.

Los empresarios latinos deberían haber sido un foro más amigable para un hombre de negocios como Trump. Ahora ingresaron a la lista de los insultados porque Trump, valientemente, los denigró mientras huía rápidamente de su compromiso.