Niños, las víctimas silenciosas del encarcelamiento

Uno de cada 14 niños en EEUU vive con las consecuencias de tener al menos a uno de sus padres tras las rejas
Niños, las víctimas silenciosas del encarcelamiento
Las consecuencias de tener a un padre en la cárcel afecta a los niños en su infancia y en su vida adullta, según expertos.
Foto: Getty Images

Uno de cada 14 niños en Estados Unidos tienen a por lo menos uno de sus padres tras las rejas, una situación que les baja el autoestima, les crea problemas de salud mental y física, además de influir en su rendimiento escolar, de acuerdo a un reporte presentado este parte por la organización Child Trends.

Son las víctimas silenciosas del encarcelamiento. No son las víctimas del delito, no son culpables del delito, pero sufren las consecuencias de los actos de sus padres.

Con este reporte, titulado Padres Detrás de las Rejas: Qué pasa con sus hijos?, la organización espera tener un impacto en la reforma del sistema carcelario, en las autoridades escolares y en los legisladores para que se hagan cambios que ayuden a los menores que tienen padres encarcelados.

“El tema de la encarcelación masiva en Estados Unidos realmente está atrayendo mucha atención es por eso que nos interesamos en estudiar el problema”, indicó David Muphey, coautor del estudio e investigador científico de Child Trends. “Queremos poner este tema en el radar y ayudar a que la gente entienda que esto afecta no solo a los adultos”.

Por ejemplo, el grupo de niños de 6 a 11 años de edad cuyos padres han estado en prisión tienen problemas en la escuela, los cuales se incrementan en los niños de mayor edad.

La investigación de Child Trends encontró que cuando se trata de los niños afroamericanos, el número de menores con padres tras las rejas es de uno en nueve y que los niños pobres tienen tres veces más probabilidades de que uno de sus padres esté en la cárcel que un menor que vive en una familia de ingresos más altos.

También los niños en áreas rurales tienen más probabilidades que los menores en zonas urbanas de que sus padres estén tras las rejas.

Murphey explicó que estos niños tienen problemas de conducta y de retención mental durante su infancia y que, cuando crecen con un padre en la cárcel, tienden a tener una salud física y mental pobre que les afecta en su vida de adulto.

Esto es porque la encarcelación no es un problema aislado, sino que generalmente viene acompañado de un divorcio, violencia doméstica o problemas de alcoholismo o drogadicción.

 

Se estima que hace 10 años había unos 60,000 niños en el país con un padre en la cárcel. Actualmente hay 2.7 millones, un aumento generado principalmente porque el índice de mujeres encarceladas se ha disparado (actualmente hay ocho veces más mujeres encarceladas que en 1980, con la guerra contra las drogas como el principal factor.

Los niños dejan de ser criados por las abuelas, tías, madres -ellos mismos a menudo luchan en la pobreza y terminan en manos del Estado.