Ganadores y perdedores del martes

Los senadores Marco Rubio y Ted Cruz sobresalieron en el cuarto debate presidencial republicano

Ganadores y perdedores del martes
Ted Cruz insiste en que él sólo se siente estadonidense.
Foto: Scott Olson / Getty

Después de un poco de más de dos horas de estar parado, mostrando lo mejor de su repertorio económico, los candidatos republicanos gestaron el mejor de los cuatro debates. Se notó claramente quienes se perfilan mejor hacia la presidencia y quienes, desde hoy, estarán pensando en su retito.

Ganadores: No hay duda, Marco Rubio se siente como si estuviera en su casa cada vez que se presenta en los debates.  La noche del martes tuvo dos momentos importantes que propiciaron el aplauso de la concurrencia.  Inicialmente cuando comentó que un soldador gana más dinero que una persona con título de filosofía y luego cuando respondió a una pregunta concreta sobre su experiencia limitada comparada con la de Hilary Clinton.

“Esta es una elección generacional […].  Cuando el electorado nacional decida entre Hilary Clinton y yo, estarán eligiendo entre un candidato del pasado y otro del futuro”, dijo.

Ted Cruz tuvo también una buena noche.  Discutió cuando hubo el momento de hacerlo y levantó la voz cuando sentía que era necesario. Hizo sugerencia de que el sistema de impuestos es tan complicado que tiene más páginas que la propia Biblia.

Carly Fiorina ganó algunos centímetros, pero no creo que fueron lo suficiente como para que entremezclarsecon los cuatro finalistas.  Desde el segundo debate, Fiorina se ha convertido en la némesis de Donald Trump.  Lo interrumpió, se metió dentro de su piel para irritarlo, le sacó de sus casillas y le dio una cátedra de Relaciones Internacionales.

No creo que Ben Carson perdió pero tampoco ganó.  A diferencia de los otros debates, se vio más coherente, mostró más seguridad y sobretodo hizo notar que entiende “algo” de la situación económica del país. Pero “Algo” no es suficiente para ser presidente.

Perdedores: definitivamente Donald Trump no tiene capacidad de entablar una conversación inteligente.  Como el debate del martes estaba concentrado en la economía, debería haber sido su momento de brillar.  No lo hizo, fue el más flojo; no supo coordinar sus ideas, continua utilizando respuestas generales y palabras trilladas que ya tiene cansados a los republicanos: “huge, unbelievable, looser…”.

A pesar de que Jeb Bush tuvo una mejor noche que sus anteriores presentaciones, no creo que le alcance a sacar del hoyo donde está sumergido.  Su mejor momento fue cuando intercedió por la comunidad latina, criticando la postura radical antiinmigrante de Trump.

Rand Paul mostró más soltura, mejor dominio de los temas, pero también sigue sufriendo de calidez humana y carisma.  Mientras que John Kasich quiso tomar la batuta del debate porque sabe que ésta fue su última oportunidad.  Los días están contados para los dos.